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María de la Merced

María de la Merced
Reconocer a la Virgen María bajo la advocación de LA MERCED es descubrir en Ella la misericordia de Dios para con aquellos de sus hijos que están en serio riesgo de perder la fe.

Esta advocación nace cuando la Santísima Virgen aparece ante San Pedro Nolasco, el 2 de agosto de 1218, recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a auxiliar a los cautivos que eran llevados a sitios lejanos.

Fue así que Pedro Nolasco, inspirado por la Santísima Virgen, funda una Orden dedicada a la Merced (que significa obras de misericordia) y junto a los frailes que lo acompañaban en la misión, tomaron a la Virgen de la Merced como patrona y guía.

La espiritualidad mercedaria es fundamentada en Jesús el liberador de la humanidad y en la Santísima Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre.

En 1272, tras la muerte del fundador, los frailes toman oficialmente el nombre de La Orden de Santa María de la Merced, de la redención de los cautivos y desde entonces son conocidos como mercedarios.

Desde el año 1259 los padres Mercedarios empiezan a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de las Mercedes) la cual se extiende por todo el mundo, edificando iglesias dedicadas a Santa María. La primera, en su Casa-Hospital de Santa Eulalia, construida cerca del mar la cual fue llamada casa de la Orden de la Merced o simplemente, La Merced.

Como actos en honor a María de la Merced, la Orden desde sus inicios practicó la entrega del hábito de Santa María a los nuevos frailes y a los cofrades, el rezo del Oficio diario de Santa María, la Misa y la Salve de los días sábados y los actos de culto mariano inmemorial.

Durante la evangelización de América los mercedarios llevaron a través de ese inmenso continente la devoción y el culto a la Santísima Virgen bajo el título de La Merced. El primer santuario mariano en tierra americana es el dedicado a María de la Merced en el Santo Cerro, en la isla de Santo Domingo.

En sus orígenes se trató de una capilla levantada por voluntad testamentaria de don Cristóbal Colón. La imagen, regalo de la reina Isabel a los primeros misioneros mercedarios, fue proclamada Patrona de Santo Domingo el día 8 de septiembre de 1616. Con fundamento, se puede afirmar que la primera advocación mariana conocida en el Nuevo Mundo y venerada como tal por los americanos fue la de la Merced.

No es, entonces, una casualidad que los ejércitos revolucionarios que lucharon por la independencia sudamericana en el siglo XIX, la reconocieran frecuentemente como su protectora.

Y en Argentina hasta su escapulario fue adoptado como uniforme por las tropas patriotas en las Batallas de Tucumán y Salta, precisamente donde se decidió la suerte de los pueblos americanos. ver La Virgen Generala.

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Oración a la Virgen de la Merced

Madre y Protectora de Nuestra Patria
24 de septiembre 

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María, Madre de la Merced,
Tú has experimentado como nadie la misericordia del Padre,
y has participado en su manifestación
mediante el sacrificio de tu corazón al pie de la cruz.
Tú, interviniste en una noche de la historia
a favor de los cristianos que sufrían cautividad
y se encontraban en peligro de perder su fe.
Y hoy sigues haciendo presente el amor de Dios entre los hombres,
los que sufren, los pobres, los perseguidos, los oprimidos.
Escucha nuestras súplicas.
Rompe las cadenas que nos atan y nos impiden ser libres
y conviértenos en redentores y liberadores,
para que llenos del amor de CRISTO,
dediquemos nuestras vidas a promover la verdadera libertad
y dignidad de los hombres,
aquella que permite la comunión con el Padre
y la fraternidad con CRISTO y los hermanos.

AMÉN.