Comunidades Locales de la PMA

Convento “San Pedro Armengol” de La Rioja - 1607

En La Rioja, desde los primeros tiempos, las maestras rurales eran verdaderos apóstoles de Cristo. En los lugares más poblados había escuelas y las maestras se ocupaban de preparar a los niños para la primera comunión, la confirmación y a los novios para el casamiento. 
Al convertirse La Merced en parroquia se integró plenamente al plan pastoral de la diócesis y se multiplicó el trabajo del párroco y de sus ayudantes. Desde aquellos días la labor pastoral no ha cesado jamás y eso se debe al trabajo incansable de los frailes que allí se desempeñaron como superiores del convento San Pedro Armengol. 
En la atención pastoral de la parroquia los mercedarios en La Rioja trabajan con espíritu redentor y actualizan su carisma de liberación para con los más humildes, los más pobres y marginados, mediante la atención de comedores comunitarios.

Antecedentes históricos

El solar que ocupa el convento San Pedro Armengol en La Rioja data de la fundación de la ciudad por don Juan Ramírez de Velazco en 1591.
Sin embargo la presencia de los mercedarios en La Rioja debió esperarse hasta 1602, siendo el primer comendador de aquel convento fray Antonio de Escobar.
El 22 de junio de 1617, el capitán don Gaspar Torino Ocampo, padre de fray Antonio Torino, sacerdote mercedario, dispuso en testamento dejar sus bienes a la Orden para la construcción del templo de la Merced. 
El convento pronto se constituyó en centro de donde salían y hacia donde llegaban numerosos misioneros mercedarios que actuaban en La Rioja y provincias vecinas. 
La tarea evangelizadora atendía tanto a las doctrinas de indios como a los asentamientos de fieles existentes en la zona. 
La recolección de limosna para el intercambio de cautivos que se encontraban en manos del indio, fue también una actividad propia del carisma redentor presente en esos días.

La Iglesia de la Merced

Después de 1872 los frailes mercedarios emprendieron la construcción de una iglesia espaciosa que reemplazara a la pequeña capilla en la que se celebraban las funciones religiosas. Esta nueva iglesia que tanto sacrificio costó a nuestros padres, especialmente al R.P. Manuel Rodríguez, fue destruida por un terremoto el 27 de octubre de 1894.
Llevaban 22 años de trabajos, pero la fe en Dios y el amor a nuestra Madre de la Merced hizo que aquellos frailes renacieran en sus cenizas y con vigor renovado comenzaran la edificación de una nueva iglesia. 
La misma fue inaugurada y consagrada por el Excmo. Señor Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Uladislao Castellano, el 2 de octubre de 1898.
Al llegar el año 1952 La Merced fue engalanada con el título de parroquia gracias al obispo de La Rioja, Mons. Froilán Ferreira Reinafé.
Los festejos del día 21 de septiembre en honor de la nueva parroquia se cerraron con un brillante Concierto Sacro realizado en el atrio del templo por la Banda del Regimiento 15 de Infantería.