Comunidades Locales de la PMA

Convento "San Pedro Nolasco" de Tucumán - 1933

El 20 de agosto de 1933 fue el primer día de labor parroquial en la iglesia San Pedro Nolasco de Tucumán. 
En nuestros días La Merced se encuentra en diferentes barrios de la ciudad bajo la tutela de Nuestra Madre: Capilla La Candelaria (Magallanes), Capilla Niño Jesús (Barrio Diza), Capilla Cristo Redentor (Congreso).
Allí se desarrollan distintas actividades como los Centros de Desarrollo Integral (comedores, guarderías), Grupo de Promoción Sanitaria, Granja Comunitaria, Centros de Promoción Cultural (Escuela de Folklore y Taller de Teatro), entre otros.
Con el mismo propósito, la promoción de las personas en situación de riesgo social, se gestionan fondos para becas de estudios, para el desarrollo de micro-emprendimientos (Banco Popular de la Buena Fe).

La segunda fundación en Tucumán.

Cuando la Orden Mercedaria comenzó a reponerse de sus quebrantos en la Argentina, volvió ansiosa sus ojos a Tucumán y varios de sus provinciales, en distintas épocas, hicieron empeñosas gestiones para volver allí; siempre con resultado negativo. 
Fue el provincial fray Vicente Fernández quien iniciara nuevas gestiones para el retorno de los hijos de La Merced a Tucumán y ésta ves con resultados satisfactorios.
A fines de 1930 el Superior Provincial le solicitó oficialmente al obispo de Tucumán Mons. Dr. Agustín Barrere, el permiso para el regreso de los mercedarios. El mismo accedió gustoso y dio el decreto de aceptación, ofreciendo además una importante parroquia a nuestra Orden.
Ante la imposibilidad de edificar pronto la casa y templo en Villa Amalia (sobre calle 9 de Julio) el R.P. Provincial solicitó permiso para fundar provisoriamente en Villa Alem (sobre calle Matheu). Así el 17 de julio, el Sr. Obispo, erigió canónicamente la nueva parroquia de San Pedro Nolasco y la entregó a los mercedarios.
El día 19 de agosto de 1933 se realizó la fundación del Convento San Pedro Nolasco en Tucumán.

24 de septiembre Batalla de Tucumán de 1812

Cuando se fundó la primera ciudad de San Miguel de Tucumán en 1565, al pie del Aconquija y sobre el río de Monteros, los franciscanos y mercedarios fueron también de los primeros en establecerse.
El primer convento mercedario fue fundado en 1565 bajo el nombre de Santa Catalina virgen y mártir. 
Data de aquella época la colonial y española imagen de Nuestra Señora de la Merced cuya devoción, ya antes muy generalizada, subió al más alto grado cuando el general Belgrano pidió su protección divina en la batalla de Tucumán.
La consagración del ejército de Belgrano a La Merced tuvo sanción definitiva cuando se distribuyeron a la tropa cuatro mil escapularios de la Virgen Generala.
En el parte oficial del 26 de septiembre de 1812, dos días después de la batalla, dice Belgrano al gobierno: “La patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas el día veinte y cuatro del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes bajo cuya protección nos pusimos”.
En 1813 la imagen fue llevada por los mercedarios a Buenos Aires, donde se la venera desde entonces en la Basílica Nuestra Señora de los Buenos Aires, en un magnífico camarín.