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31 de agosto Fiesta en honor a San Ramón Nonato

Vivimos en un tiempo donde parece que se perdieron los valores de la vida, sin embargo mirando a nuestro alrededor vemos como las semillas del Reino brotan a pesar de que se las quieren arrancar. 

  Celebrar a San Ramón Nonato es celebrar que Dios sigue confiando en el hombre, es celebrar que hay muchos que apuestan a la vida. Ver a mujeres acercándose a pedir la bendición de San Ramón pidiendo que su vientre salte de alegría porque quieren concebir un hijo. Mujeres dando gracias a Dios a través de San Ramón por el hijo que esperan y tantas familias dando gracias por el hijo que ha llegado, hace que uno también de gracias al Dios de la vida por estas expresiones de confianza en un mundo que parece lleno de sombras. 

  Y eso me lleva a otros de los símbolos que lleva San Ramón: un candado que muchas veces está a los pies, otras en la boca; nos marca que no debemos callar a la vida que viene, que no debemos callar (a pesar de que quieren callarnos) que la vida triunfa sobre la muerte, que debemos jugarnos por la vida desde el momento de su concepción y comprometerse con la vida, especialmente de los más desposeídos. Por eso es que lleva la palma del martirio. 

  También una Custodia (con el Cuerpo de Cristo), ese Cristo Vivo que vino a dar su vida por nosotros. Que como alimento nos nutre para que podamos también nosotros comprometer la vida.

  Un santo mercedario, que se jugó con todo y nos muestra los caminos de fidelidad, que podamos también nosotros ser capaces de ser signo en medio de un mundo que necesita cristianos comprometidos con la realidad. Ser esperanza y alegría en un mundo que parece que la perdió.

 

Fray Carlos Alberto Gómez

Superior Provincial