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La noche del 1 al 2 de agosto 2015

Nunca es fácil abrir los ojos y animarse a ver la realidad, una realidad que para muchos es “normal”, como si la normalidad fuera acostumbrarse a ver los dramas de la gente, esa “normalidad” a la que quieren también acostumbrarnos. Pasó ayer y pasa hoy. En tiempos de Nolasco era “normal” la guerra, la violencia, el tráfico de esclavos, la complicidad de los poderosos en la compra-venta de personas. Dentro de una “normalidad” en la cual corría el poder, la corrupción, y tantas otras cosas. Ante esa realidad Nolasco ve más allá, hay una mirada de fe y de compromiso con Jesús cautivo, porque lo que ve es la persona, es el rostro concreto del hermano que sufre; lo ve porque va a su encuentro, lo ve y no puede dejar de hacer algo por este hermano que sufre. Es un fuego que le quema por dentro, no puede dejar de comprometerse con el otro.

 

Pero la realidad también le golpea en el corazón y el bolsillo, cuando se queda sin dinero, cuando ve que no puede seguir rescatando, lo golpea en lo profundo y se produce una crisis, una crisis de fe muy concreta. No es que no sienta a Dios, siente que no puede ayudar a Dios presente en el cautivo, siente impotencia, bronca, dolor y cansancio.

 

Por eso es que esa noche del 1 al 2 de agosto con el corazón dolorido, con los bolsillos vacíos, con unas manos doloridas por la fuerza de cerrarlas ante su impotencia, entra a la Iglesia y entre lágrimas, cuestionamientos, angustias, ruego, se acerca a Jesús, con su nada, con sus ilusiones como destrozadas. Casi sin levantar la cabeza, y es en esos momentos en que María de la Merced se aparece para consolarlo, para decirle que la Trinidad la enviaba a confirmar su tarea, para decirle que Ella estará siempre a su lado en la tarea de liberación.

 

Esa noche, magnifica noche de sombras y luces, en medio de la oscuridad de la crisis de Nolasco, surge una luz de esperanza no solo para Nolasco sino para todos los cautivos, para los oprimidos. Dios ha escuchado el clamor de los cautivos, y Nolasco es respuesta concreta para ellos. Noche de esperanza y vida para Nolasco, porque ya no es su tarea, sino la obra de Dios junto con Nolasco.

 

Por eso mercedarios celebramos esta noche, porque también nosotros muchas veces caminamos en crisis concretas de fe y bolsillos vacíos, con sueños rotos y golpes de la realidad que parecen decirnos que no vale la pena. Porque hacemos el camino de Nolasco, un camino de fe profunda, con una mirada realista y comprometida, una fe encarnada en lo concreto del hermano que sufre, porque también nosotros corremos el peligro de ser cautivos. Porque no tenemos más que la vida que parece muchas veces valer poco o nada. Pero hemos visto a Jesús, hemos sentido su mirada que nos llega a lo profundo del corazón, hemos sentido la mirada del cautivo que nos traspasa las entrañas y el corazón. Y allí está la Madre, allí está María de la Merced que nos dice: vamos que la Trinidad nos llama, la comunidad necesita de hombres y mujeres fuertes en la fe para ser alivio y fortaleza de los débiles y cautivos, vamos porque sentiste en carne propia este dolor, puedes ser testigo con la vida que Dios no se olvida de nosotros.

 

Feliz noche que se hace día para todos

 

Fray Carlos Albeto Gómez

Consejero Provincial - Área Vida Religiosa

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