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Reflexión del Superior Provincial "Hacia la Semana Santa"

HACIA LA SEMANA SANTA

Queridos hermanos: nos acercamos a la Semana Mayor de la Iglesia, la Semana Santa en la cual iremos caminando con Jesús, participando junto a Él de momentos trascendentales, reconociéndolo como Mesías, no teniendo miedo de mostrarnos ante el mundo como sus discípulos. Compartiremos con Él la última cena, seremos testigos de ese maravilloso milagro de amor de Jesús que quiso quedarse en medio nuestro, que sabiendo que se iba al Padre, no nos quiere dejar, sino que encuentra ese acto de amor y entrega de ser pan y vino –cuerpo y sangre- para nosotros, recordándonos que se entrega totalmente por amor.

 

Lo acompañaremos en el huerto de los olivos contemplando la angustia de la vida y el dolor de la separación, la soledad de la decisión y la profundidad de su amor.

 

Estaremos con Él recorriendo todo el camino del vía crucis, camino doloroso de entrega amorosa. Podremos observar a María y Juan, al pie de la cruz, contemplando al que da la vida por nosotros. Veremos morir al Dios de la Vida, lo acompañaremos al sepulcro y lo dejaremos allí, con el dolor a flor de piel. Serán días de desconcierto con los discípulos, día sábado en que la presencia de María, la Madre, nos confortará para que no perdamos la esperanza, solo ella nos queda de este Jesús en el cual confiamos. El dolor y la soledad mitigados por la compañía amorosa y paciente de María.

 

El domingo nos sorprenderá con la alegre noticia de CRISTO RESUCITADO, fiel a su palabra no nos defrauda sino que cumple más allá de lo que podíamos pensar. EL DIOS DE LA VIDA ESTÁ EN MEDIO NUESTRO.

 

Por eso hermanos y hermanas, muchas veces en la vida caminamos como en el domingo de ramos, no tenemos miedo de expresar nuestra fe, de salir y mostrarnos ante el mundo como creyentes, pero como decía san Pablo, tengamos cuidado de no caer por creernos demasiado firmes. Que la Eucaristía sea siempre ese alimento para la vida. Uno de los rasgos hermosos de nuestra espiritualidad es la Eucaristía, el encuentro con el Señor en la intimidad, para descubrirlo vivo y presente en los hermanos cautivos. Tener tiempo para charlar con Jesús Eucaristía nos hace descubrir que es necesario brindar nuestro  tiempo para estar con los hermanos que sufren cautividad. Nuestra vida debe ser también ese milagro de amor en la entrega por todos, especialmente por los más necesitados.

 

Sabemos que muchas veces es doloroso el camino de la fidelidad, que nos encontramos con momentos difíciles en nuestras vidas, momentos de decisión, de lucha interior, de sufrimiento por nosotros y por los hermanos. Sin embargo, es inmensa la paz que encontramos cuando nos entregamos  totalmente a la voluntad del Señor. Una paz que hace posible dar la vida, entregar alegremente la vida por los hermanos que sufren cautividad, como se expresa en nuestra espiritualidad.

 

Y en este mundo de crucificados, hay que saber estar presentes para ser capaces de transformar la muerte en vida. Cuando estemos perdidos y desesperanzados, miremos a María, que nos acompaña en todo momento, ella, la Madre de redentores y redimidos, la Madre de los cautivos, nos consuela y nos da fuerza para seguir adelante.

Que la alegría de la Pascua sea una realidad en nuestras vidas, en nuestras comunidades, en nuestra querida provincia mercedaria argentina.

Que disponiendo nuestros corazones podamos vivir este tiempo de cuaresma y la semana santa en clave mercedaria para, de esa manera, ser fieles al llamado del Señor

Fr. Carlos Alberto Gómez