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Reflexión 10 de Agosto: Fundación de la Orden de la Merced

Apenas habían pasado unos días de aquella angustia que oprimía su corazón, apenas unos días del encuentro con María, que lo enviaba en nombre de la Trinidad a seguir en la tarea de la redención de cautivos. Sabiendo que no era una obra personal, salió con la fuerza del Espíritu a buscar quienes lo acompañaran y es así como forma una comunidad. Después de este encuentro ya nunca estará solo,  siempre junto a los hermanos.

  El carisma y espiritualidad mercedarios es un carisma comunitario. Desde sus inicios, marcado a fuego en este caminar con los hermanos, porque la redención devuelve al hombre a la comunidad. Una comunidad unida en la tarea concreta de la liberación, donde esfuerzos personales se hacen uno, como las voces que se unen en una melodía de esperanza y rescate de los hermanos cautivos.

  Para poder hacer más efectivo el rescate se estudiará y profundizará, no por mera erudición, sino que se pondrán toda la energía y la fuerza por y para los cautivos. Los temores y dudas se hacen fuerza con las palabras de Jesús y María: no teman, sean fuertes en la  fe. Porque lo que necesitan los cautivos es que seamos hombres y mujeres fuertes en la  fe, una fe puesta a prueba en lo concreto; porque el sufrimiento de los cautivos es concreto y necesita respuestas rápidas y precisas.

  En este día en que celebramos la fundación de la Orden, queremos hacerlo comunitariamente, de la mano de María, cercanos a los cautivos, comprometiéndonos profundamente y poniendo todo nuestro empeño para la redención.

Fr. Carlos Alberto Gómez