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Reflexión Festividad San Pedro Nolasco

SAN PEDRO NOLASCO

Festividad 6 de mayo

Solo el hombre que es capaz de mirar más allá de sus propias necesidades, es capaz de ver con el corazón y realizarse plenamente. Salir de uno mismo, de un marcado egocentrismo  es lo que posibilita que uno pueda desarrollarse como persona. Ya que no estamos llamados a la soledad sino a la comunidad; el ser humano es ser pensado con los demás.

A nivel teórico uno puede manifestarlo de mil maneras distintas, pero en la vida diaria, en lo cotidiano  es cuando uno descubre lo profundo de sentir con el otro, de vivenciar  cómo el corazón se hace pedazos al ver el rostro desfigurado de otro hombre.

Es terrible cuando uno se acostumbra a ver el dolor, el sufrimiento y la muerte de tantos y no le toca el corazón, incluso en ocasiones pareciera que algunos, sumidos en su egoísmo, se alegraran y sacaran provecho del dolor y la muerte.

Pedro Nolasco podría haber sido uno de esos hombres que, como tantos, han hecho de la vida de los demás un comercio, porque vivió en un tiempo lleno de conflictos, donde  el ser humano era mercancía y la muerte un negocio. Era de una familia de comerciantes, podía haber sido tranquilamente un comerciante de la muerte. Sin embargo, descubrió algo importante, supo mirar más allá de su propia vida y ver al otro como persona. Y eso lo llevó a un descubrimiento mayor, encontró a Cristo vivo en cada uno de ellos, descubrió el rostro sufriente del Salvador en cada rostro concreto.

Supo dar lo mejor que tenía a favor de los cautivos: su propia vida. Puso su vida al servicio de Jesús cautivo, no tuvo reparo en dar dinero, tiempo y cuando hizo falta su propia vida.

Por eso es que María de la Merced se le aparece para decirle que la Trinidad ve con alegría la tarea que Nolasco realiza, una comunidad de Amor y Servicio, una comunidad de entrega generosa, donde nadie se reserva nada para sí, sino que todo está en disponibilidad. Qué hermosas frases de María para Nolasco.

Y hoy nosotros, mercedarios, que seguimos las huellas de Nolasco, estamos también inmersos en un mundo de cautividades, en un mundo de opresiones, por eso con el corazón generoso y la vida comprometida con nuestros hermanos y hermanas, seamos capaces de ver en el rostro de los cautivos y oprimidos el rostro sufriente de Cristo. Animémonos  a continuar con la tarea de ser servidores del Señor, liberadores con María de la Merced. Que Nolasco nos ayude y guíe  en este camino.

Fr. Carlos Alberto Gómez.