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1º Reflexión de Cuaresma

Me detuve frente a mi ventana y me puse a pensar que el tiempo ha transcurrido velozmente y ya estamos en cuaresma, época propicia para reflexionar y poner en orden las cosas.

  En este lado del mundo donde me encuentro estamos terminando el verano y muy pronto comenzará  el otoño, así es que lo que nos rodea por momentos parecen de una manera y luego se torna de otra. El clima en esta época del año  es cambiante, no se sabe si hace calor, si va a refrescar; si lloverá o tendremos un sol fuerte. Atravesamos un tiempo incierto.

  La cuaresma, pensaba, es el tiempo indicado para ir clarificando, para mirar en nuestro interior, para hacer transparentes nuestras vivencias, nuestros sentimientos y descubrir que a veces tenemos el ánimo cambiante, con momentos grandiosos y otros difíciles. Pero también es el momento para madurar por dentro y estallar en la alegría de la Pascua.

  Por eso es que quisiera que viviéramos esta realidad de cambios como un caminar en la fe. Que nos propongamos hacer consciente nuestra manera de vivir, que recordemos que estamos en un tiempo de grandes modificaciones, una etapa en la que nosotros mismos muchas veces nos cuestionamos y cuestionamos nuestras vidas.

   Pensando en todo esto vuelvo a mirar por la ventana y me digo: que lindo que Dios nos regala este tiempo de cuaresma para repensar nuestra fe, para purificar nuestra fe, para mirar con crudo realismo la terrible de nuestro mundo, pero lo hermoso del mismo y que es un camino para estar alegremente dispuestos a dar la vida.

 Inspiro profundamente, lleno mis pulmones de aire puro, miro una vez más por la ventana y me digo: es hora de ponerse en marcha en la vida y en la fe, porque este Jesús que camina con nosotros está camino a Jerusalén.

Carlos Alberto Gómez