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La noche del 1 al 2 de agosto

La noche del 1 al 2 de agosto

 

Hay momentos en la vida que son tan significativos, que con solo pensarlos adquieren una consistencia profunda. Es lo que sucede en el caminar mercedario en la noche del 1 al 2 de agosto. Es ese momento donde Nolasco, hombre fuerte, se quiebra ante Jesús, cae de rodillas en esa noche oscura de su vida y se cuestiona y cuestiona a Jesús; sobre su vida, sobre la vida de sus hermanos cautivos.

 

Hay momentos en la vida que son tan significativos, que con solo pensarlos adquieren una consistencia profunda. Es lo que sucede en el caminar mercedario en la noche del 1 al 2 de agosto. Es ese momento donde Nolasco, hombre fuerte, se quiebra ante Jesús, cae de rodillas en esa noche oscura de su vida y se cuestiona y cuestiona a Jesús; sobre su vida, sobre la vida de sus hermanos cautivos. Dónde están las promesas de este Jesús, qué puedo hacer con mi nada ante tanto sufrimiento.    

 

Cuestiona y pide respuestas, pero también busca sentido a lo que lleva en su corazón. Un gran amor a Jesús, a María  y en ellos a los cautivos.

 

Y sus lágrimas por los hermanos son como lluvia que moja la tierra desierta, pero que  tiene semillas dormidas (semillas de liberación), esperando esta bendita lluvia. Porque no quedará sin respuesta.

 

María de la Merced es la encargada de dar respuesta en nombre de la Trinidad a su pedido, a sus lágrimas, es más ella misma se pone a su lado para hacer realidad la esperanza de Nolasco, pero por sobre todo la de los cautivos.

 

Nuestra espiritualidad mercedaria vive este momento como paso de las tinieblas a la luz, como paso de la duda a la claridad de la fe, como paso de esperanza a compromiso de vida. Porque en el fondo son las lágrimas y las esperanzas de los cautivos que Nolasco lleva esa noche y  a las cuales María y la Trinidad responden.

 

Que podamos llevar siempre a la presencia de Jesús a los cautivos, que podamos llevar a Jesús ante los cautivos, porque estaremos haciendo presencia viva en medio de las realidades de dolor de nuestros pueblos. Hombres y mujeres fuertes en la fe, capaces de vivir nuestro carisma con la vida, encarnada y comprometida.

 

Feliz compromiso de vida para todos

 

Fr Carlos Gomez

Superior Provincial

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