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San Pedro Armengol, mártir mercedario

27 de abril

San Pedro Armengol, mártir mercedario

Patrono de los jóvenes en peligro

 

Celebrar a San Pedro Armengol, patrono de los jóvenes en peligro, es para nosotros, mercedarios y mercedarias, celebrar la vida que Dios nos regala, celebrar lo que puede obrar la misericordia de Dios en la pequeñez y la fragilidad humana.

Pedro Armengol fue un joven como tantos, que en su búsqueda de vivir la vida y vivirla intensamente, buscó esa vida plena por caminos equivocados. Caminos que le terminaron haciendo daño, caminos que le quitaron dignidad y libertad, caminos que lo hicieron esclavo. Hasta que se encontró con Aquel que nos hace plenos, Aquel que nos hace vivir siendo auténticos. Encontrándose con Dios se encontró a sí mismo.

Este encuentro fundante con el Señor, le hizo reconocer el valor de su propia vida y lo capacitó para animarse luego a entregarla por los hermanos que padecían cautividad, sin guardarse nada para sí. ¡Al fin había encontrado el camino de la plenitud, la vida verdadera! Para encontrar la vida había que entregarla, así como lo hizo Jesús, nuestro Redentor. Aquello del Evangelio que meditamos en este día: “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16, 25).

Cuando Armengol descubrió esto, quiso ser él también dador de vida, quiso ser él también ¡Qué maravilla contemplar de lo que es capaz el corazón humano cuando ha sido tocado por la misericordia y el amor de Dios! ¡Qué belleza cómo se expande, cómo irradia, cómo ilumina! Pienso en tantos jóvenes que también hoy, anhelan vivir una vida feliz, una vida en plenitud. Por el encuentro con la misericordia y la gracia de Dios también pueden expandirse, realizarse, santificarse, dando la vida por la libertad.

El testimonio de Armengol resulta muy significativo en nuestro tiempo y nos puede iluminar para acompañar las búsquedas de felicidad, el ansia de plenitud y de sentido de tantos jóvenes, de tantos hijos e hijas de Dios. Él descubrió que una vez que pudo “estar alegremente dispuesto a dar la vida”, al modo de Jesús, sólo entonces vivió en plenitud, vivió en verdad y por eso es santo.

Que por la intercesión de este santo mercedario, Dios nos impulse e ilumine para seguir trabajando en nuestras comunidades, alegremente dispuestos a dar la vida, por la verdadera libertad y dignidad de la humanidad. Los saludo fraternalmente en Cristo Redentor y Nuestra Madre de la Merced.

 

Fray Emilio Fernando Córdoba Martín

Consejero Provincial

Orden de La Merced Argentina