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Fiesta de san Ramón Nonato

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San Ramón Nonato.

 

 “por intercesión de San Ramón Nonato……haz que la que a ti acude tenga un parto feliz…para que la madre que da la vida y el hijo que la recibe te alaben juntamente”

(de la oración por la intercesión de San Ramón)

En la oración a San Ramón pedimos que madre e hijo puedan alabar a Dios juntamente. Pedimos que sea posible esa alabanza. 

En el tiempo presente la oración agradecida de madre e hijo suele ser cada vez menos frecuente. Diversas cuestiones culturales influyen para que  la oración, en caso de existir, sea individual.

Y sin embargo madre (y padre) e hijos viven destinos entrelazados, existencias mutuamente influidas. Muchas con matices constructivos, otras con aspectos angustiantes.

Madres adolescentes con problemas graves para sentir amor por sus hijos, mujeres jóvenes con maltrato a veces inconscientemente buscado o permitido, y tantas otras situaciones de las que nos hablan los hermanos que en la pastoral se encuentran cerca de personas con este vínculo maternal alterado.

San Ramón nos recuerda que, mas allá de las dificultades humanas hay presencias trascendentes que pueden ayudar a construir aun en medio  de un comienzo frágil. La presencia de Jesucristo en la Eucaristía, la presencia de María en la vida y misión del hombre y la mujer creyentes. Dimensiones todas que son un don de Dios, don que una madre con fe pide mientras aguarda el embarazo, durante el mismo y una vez acontecido el parto. Presencias sacramentales en las que puede contribuir mucho un hombre que acompañe o puede destruir un hombre indiferente.

Al igual que el año pasado concluimos esta meditación con las peticiones que traemos ante el santo en su día:

Pedimos, pues,  a San Ramón su intercesión para:

+ Que sean bien recibidos los niños por nacer.

+ Que puedan resistir y rehacerse los que viven en ambientes y circunstancias adversas.

+ Que haya “alguien” que con un gesto de amor sea un signo de vida de parte del Padre Dios.

+ Que la familia mercedaria sea un lugar en el cual se pueda vivir, crecer y realizar el proyecto de Dios con lo mejor de los valores humanos.

¡Con una especial bendición para las parejas que anhelan un hijo y piden ese milagro!

 

Fr. Luis de Brito