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9 de julio Fiesta de Cristo Redentor

En estos días compartiendo con algunas personas, charlábamos sobre las cruces que llevamos, las propias y las ajenas, porque no siempre son las nuestras, muchas veces vienen como impuestas, me recordaba al Cirineo, que pasaba por allí y lo hacen cargar una cruz, no querida, no deseada, como tantas veces nos pasa en la vida. La experiencia de la cruz que tenemos, es esa experiencia de dolor que traspasa el corazón, llega a lo profundo de las entrañas.

 

Sin embargo también tenemos la experiencia de gente que nos dio una mano, que puso el oído, tiempo y paciencia, curando nuestras heridas, como el Buen Samaritano, hemos sentido esa presencia amiga que nos fue curando en el interior.

 

Cómo decirle a alguien que ame esa cruz, solo se puede hacer cuando tenemos la experiencia de la caricia sanado de Jesús, que se encarnó, que murió por mí, por nosotros, cuando tenemos esa experiencia de sentirnos queridos, más allá de nosotros mismos, más allá de mis miserias, de nuestras miserias.

 

La experiencia de Jesús que no le hace asco a mí (tu) barro y se hace alfarero, para moldear la imagen de Cristo que está allí, desfigurada pero está.

 

Esa es la vivencia, que no se puede muchas veces traducir en palabras, pero que nos dejan huellas profundas, experiencia de la Misericordia de Dios, experiencia de sabernos personas, de ser reconocidas como tal. Es la misericordia que se hace redención, visita, presencia y liberación. Una vivencia que se hace espiritualidad, una espiritualidad encarnada, es el encuentro concreto con Cristo Redentor, que me ama y me salva, me devuelve la condición de hijo que por tantos motivos había perdido. Y como Pablo, no puedo/podemos dejar de anunciar con la vida esta experiencia de Dios.

 

El camino mercedario es ese camino de encuentro con Cristo crucificado en los  cautivos, es volver a mirar con amor, como nos ha mirado El, darle una mano y decirle que nosotros hemos pasado por esa misma experiencia y que hemos salido, por eso estamos con vos. Porque Cristo nos llama en vos, para darte una mano de hermano, haciendo camino juntos.

 

Por eso celebrar a Cristo redentor, es celebrar que Dios sigue apostando por nosotros y nosotros nos comprometemos con El en los cautivos.

 

Comprometiendo la vida libremente, buscando ser en un mundo de opresiones, redentores con Jesús.

Fray Carlos Alberto Gómez

Consejero Área Vida Religiosa