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31 de agosto - San Ramón Nonato

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El comienzo de la vida humana tiene una enorme trascendencia en el desarrollo de la persona. La perdida de madre o padre tempranamente, o, como en Ramón Nonato, en el momento mismo de nacer, augura un tránsito difícil en la vida de un hombre. Tremenda tragedia haría suponer una vida de tristeza.  

  Mas la biología no es todo. Amor no habrá faltado a ese hombre capaz de tanta generosidad y entrega. Nueve meses llevó su madre a Ramón en su interior. Su venida al mundo fue querida, fue incluso bienvenido, aunque su nacimiento fuera así de trágico.  

  El comienzo es importante, pero también y en ciertos momentos, mucho más, tener una finalidad, un proyecto, un para qué. 

  Este es el fenómeno que ha llamado la atención en las últimas décadas. ¿Qué hace que una persona con malos tratos y sufrimientos diversos pueda resistir y rehacerse, triunfando allí donde la gran mayoría fracasa?.  

  La historia legendaria de Ramón Nonato dice que su padre fue la columna junto a la cual pudo crecer y armarse aquel muchacho.  

  Pero hay una dimensión de vida, solo por Dios conocida. Un misterio que nos sostiene y anima: “Señor, tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído”.  La finalidad que Dios le propuso fue más fuerte que el comienzo desdichado. O mejor, una vocación le hizo asumir y superar positivamente lo sufrido.  

  La presencia de Jesucristo en la Eucaristía lo sostuvo integro. El amor de María de la Merced, lo animó a crecer, a dar y darse.  

  Pedimos, pues,  a San Ramón su intercesión para:

+ Que sean bien recibidos los niños por nacer.

+ Que puedan resistir y rehacerse los que viven en ambientes y circunstancias adversas.

+ Que haya “alguien” que con un gesto de amor sea un signo de vida de parte del Padre Dios.

+ Que la familia mercedaria sea un lugar en el cual se pueda vivir, crecer y realizar el proyecto de Dios con lo mejor de los valores humanos.  

  ¡Con una especial bendición para las parejas que anhelan un hijo y piden ese milagro! 

 

                                                                                  Fr. Luis de Brito

Superior Provincial