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Fray Osmar Miguel ACASTELLO

Fray Osmar Miguel ACASTELLO

1929 - 2014

 

A los 84 años de nacimiento, 68 de profesión, 55 de sacerdocio.

 

Osmar Miguel nació en el hogar formado por don Domingo Acastello y doña Margarita Torazza. Fue un 25 de noviembre de 1929, en la comunidad rural de Camilo Aldao, en la Provincia de Córdoba. 

 

A los 12 años, un tanto mayor que sus demás compañeros, ingresó al Colegio León XIII, el 6 de abril de 1942.

 

A los 16 años, el 18 de enero de 1946, hizo su primera profesión.

 

Realizó sus votos Solemnes el 17 de enero de 1953.

 

Las rispideces que surgieron entre la Iglesia y el Estado en esos años, hicieron, entre otras causas, que los estudiantes hubieran de trasladarse a Chile para concluir sus estudios.

 

La tonsura y las órdenes menores las recibió entre abril de 1956 y agosto de 1957 (21-IV-1956; 28-IV-1956; 6-VII-1957) de manos del cardenal José M. Caro.

 

El subdiaconado le fue impuesto 20-IX-1958; el diaconado el 31-V-1958; y el presbiterado el 20-IX-958.

 

Su primera misa la celebró el 28 de septiembre de 1958 en la Merced de Santiago de Chile.

 

Retornó al país, y ejerció su actividad pastoral en la provincia de Córdoba por un lapso relativamente breve.

 

Fue así como en 1961 el padre Osmar se inscribió como alumno en la Pontificia Universidad de Salamanca. Los clásicos lo apasionaban. La Revista Universitaria Salmanticensis, año 1964, lo refiere como disertante en el acto académico en honor de San Isidoro de Sevilla, bajo el tema general «El hombre en Ia Grecia Preclasica». Allí el padre Acastello disertó sobre Solón y su concepto del "homo politicus".

 

El padre Acastello regresó a mediados de abril de 1966, ya terminado el Concilio Vaticano II, con el título de Licenciado en Humanidades Clásicas.

 

Después de unos días de permanencia en la Curia Provincial, en Buenos Aires, durante los cuales visitó algunos centros de estudios de su especialidad, viajó a casa de sus padres en la provincia de Córdoba. Luego se reincorporó como conventual en el Colegio León XIII, como profesor y regente de estudios.

 

En 1968 fue electo maestro de postulantes, oficio que le ratificó el capítulo provincial de 1970, hasta su renuncia en 1971.

 

Una mención aparte merece la participación del padre Acastello en Comisiones Preparatorias de Capítulos y en las Sesiones de los mismos. En agosto de 1973 formó parte de la preparatoria al capítulo general.

 

En 1974 fue designado conventual en del antiquísimo convento de Santa Catalina de Mendoza. Desde allí colaboró con la formación de los jóvenes del Instituto Padre Vásquez, en Maipú, ubicado a unos 20 kilómetros de la capital mendocina.

 

En 1976 fue designado definidor provincial, superior del convento de Mendoza y secretario de pastoral educativa de la Provincia Argentina.

 

Durante su superiorato en Mendoza tuvo lugar el terrible terremoto de Caucete, en San Juan, donde la estructura edilicia del Convento y del Templo sufrieron daños de tal consideración, que se empezó a pensar en su demolición.

 

Fue durante esos largos años de estadía ininterrumpida en Mendoza cuando tuvo lugar un accidente que lo marcó por el resto de sus días.

 

Es necesario aquí abrir un paréntesis para describir actitudes, aptitudes y apariencia del padre Osmar. En sus años adultos poseía una contextura atlética, una fortaleza notable y una afición hacia los trabajos manuales que a más de uno le hizo confundir con el portero (y no es una exageración). Cuando celebraba misa, y debía abrir el sagrario, los dedos no le entraban en el cofrecito donde se deposita la llave; directamente, lo daba vuelta sobre la palma de su mano. Consideraba el trabajo físico como una panacea para cualquier mal del espíritu, y por ello un mal día o una mala tarde estaba arreglando los techos del arruinado templo de Mendoza cuando cayó desde una altura respetable, salvando su vida al rebotar sobre las chapas de cinc que cubrían el techo. Nunca se pudo recuperar del accidente.

 

En 1979 fue reelecto definidor provincial y designado superior del Convento de Maipú.

 

En 1982 fue electo superior de Mendoza, cuyo oficio desempeñó durante ese año, en que el convento fue clausurado ad tempus.

 

Siguió con sus tareas parroquiales en Mendoza, hasta que en 1985 fuera designado superior del convento de Córdoba.

 

En 1986 asistió como diputado al capítulo general.

 

En 1987, el capítulo provincial le eligió como provincial, decisión que la magna asamblea repitió en el de 1990.

 

Durante este período empezaron a agravarse sus síntomas, y le tocó enfrentar situaciones que requerían mucha decisión y sabiduría. Cerró el Colegio León XIII como centro de formación de los futuros frailes mercedarios.

 

En 1993 pasó a integrar la comunidad de Ranelagh, y en 1995 fue elegido por las bases como miembro de la Comisión Económica Provincial.

 

En 1996 continuó en Ranelagh, en su doble carácter de superior y párroco. Al año siguiente, en 1997, le tocó la delicadísima misión de solucionar el conflicto planteado por la campaña de adopción de niñas chinas, organizada por Obra Redentora.

 

En el año 2000 dejó Ranelagh, para asumir como superior en Maipú y representante legal del Instituto Padre Vásquez.

 

En 2003, su salud empeoró. Debió ser trasladado en el último trimestre de ese año a Buenos Aires, para someterse a una intervención quirúrgica. Se alojó en la Curia Provincial, en una sala especialmente preparada. Las operaciones se sucedieron una tras otra, hasta llegar a un implante de cadera. 

 

Así las cosas, en 2006 el padre Osmar fue incorporado a la comunidad de La Rioja, aunque su estadía se alternó con repetidas ausencias por tratamientos médicos.

 

En 2008 volvió a su antiguo Convento San Lorenzo Mártir de Córdoba. De a poco, primero con muletas y luego con bastones y trípodes, celebraba misa y confesaba. Para este sacramento era muy buscado, tanto por almas piadosas como por aquellas que se habían alejado por buen tiempo de las prácticas religiosas.

 

No descuidó sus estudios. Llegó hasta el extremo de comparar el nuevo catecismo en distintos idiomas para encontrarle el sentido más puro a sus enseñanzas. 

 

Pasó el tiempo y ya no se lo vio más por el claustro conventual.

 

Falleció el viernes 03 de enero de 2014 en horas de la tarde.

 

Descanse en Paz Padre Acastello.

Religioso mercedario, con una gran inteligencia y una capacidad de trabajo ejemplar...