Noticias

Fray Laurindo Lázaro CÁCERES

Falleció en el Convento San Lorenzo Mr. de Córdoba, el 13 de junio de 2013, a los 86 años de edad y 68 de profesión religiosa.
 
Nació el 5 de diciembre de 1926, en el hogar formado por su padre Herminio y su madre, en Rosario del Saladillo, en el agreste noroeste cordobés.
 
Ingresó al Colegio León XIII, donde recibió su sotanilla de postulante el 24 de abril de 1942.
 
Ingresó al noviciado en el Convento de Córdoba, el 17 de enero de 1944, y su primera profesión tuvo lugar el 18 de enero de 1945.
 
Siendo estudiante, el 24 de marzo de 1946, fue designado subdirector de la Revista El Faro.
 
Hay un dato casi desconocido de su biografía: los estudios sacerdotales le costaron muchísimo, y sus superiores convinieron en que no era apto para tal ministerio. Consideró seriamente en dejar la vida religiosa antes de su profesión solemne, pero tras una serena reflexión se vinculó para siempre con la Orden el 15 de noviembre de 1948, juntamente con fray Teodoro Scrosati.
 
Como hermano lego tuvo una vida un tanto agitada de traslados. Allí donde hiciera falta un apoyo él estaba.
 
Buen cantor, hizo de la música su compañia habitual.
 
En 1966 estaba de conventual en Santiago del Estero.
 
Aproximadamente en 1971 fue trasladado a Montevideo.
 
En abril de1974 viajó al otro extremo de la provincia mercedaria argentina, al convento de Mendoza.
 
Dos años después, en julio de 1976, volvió a su Santiago del Estero, hasta que en enero de 1987 fue destinado a Concordia.
 
Pocos meses estuvo en pagos entrerrianos; en el invierno de ese año fue a parar al convento de La Rioja.
 
Llegaron los años 90, y la provincia hubo de ser reorganizada de acuerdo a los nuevos tiempos.
 
 
El hermano Lauro retornó al Colegio León XIII, como compañero del padre Carlos Diez. Fue allí, dos décadas atrás, en 1993, cuando sufrió un accidente cerebro vascular que lo colocó en la situación de discapacidad que soportó hasta el fin de sus días.
 
Con estoicidad y perseverancia enfrentó los tratamientos de rehabilitación, y continuó en la medida de sus posibilidades colaborando en las tareas de la comunidad.
 
En 1994 debió someterse a una delicada cirujía de rodilla, que debió repetir en el 2000.
En 1997 fue incardinado al convento de Córdoba, y en el 2003 a Yucat.
 
En sus últimos años retornó al convento de Córdoba, donde entregó su alma al Señor hoy jueves 13 de junio de 2013.
 
Cuando se le veía en la galería, con sus piernas amoratadas, y las férulas metálicas que asomaban debajo de su pantalón, silencioso, con sus ojos penetrantes, era como contemplar una versión moderna del Ecce Homo.
 
¡Dios tenga en su gloria a quien hubo de padecer tantos sufrimientos!