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17 de enero, dimensiones que se encuentran.

El aniversario de la aprobación de la Orden, se nos presenta como el encuentro de varias dimensiones.

- La primera dimensión es la inspiración del Señor a Pedro Nolasco.

Tener la intuición, tener un sueño, buscar ponerlo en práctica, hacerlo vida; contagiar esa alegría y descubrir que es invitación de Dios Trinidad, de María de la Merced y que no es la tarea de uno sino de la comunidad. Ese es Nolasco, que en medio de las dificultades, sabe escuchar el clamor del cautivo y escuchar el llamado a poner la vida al servicio de los cautivos.

- Confirmación eclesial, algunos años después.

Nace un carisma, don de Dios para la Iglesia y el mundo, pero ese carisma necesita ser confirmado por la misma Iglesia, saber que no es solo un sueño, sino que el Espíritu lo lleva junto con otros hermanos a vivir un carisma original en el seno de la Iglesia que es servidora de los cautivos. Y un 17 de enero Nolasco tiene la alegría de que la Iglesia dice sí, que es cierto y verdadero este carisma. Como decíamos un carisma que nace en medio de situaciones conflictivas, por eso no tiene miedo al conflicto, nace un carisma liberador, lo que hace que los que lo vivan sean capaces de ser libres, de entregar alegremente la vida por los hermanos.

- Hoy, varios siglos después….

La Orden comienza a celebrar el año de nuestra Madre de la Merced, un año para mirar con Ella el camino de escucha y respuesta a la voluntad de Dios para nuestras vidas, un año para ponernos en camino junto con Ella y toda la Iglesia en el Año de la Misericordia, porque ella, la Madre de la Misericordia nos invita a descubrir el rostro de Jesús en los cautivos, esa mirada que tuvo Nolasco es la mirada de la Madre de Misericordia.

Un motivo para dar gracias por este tiempo que nos toca vivir, un tiempo rico en Misericordia, que con alegría sepamos estar alegremente dispuestos a dar la vida por los hermano cautivos, porque en ellos está el mismo Jesús que nos llamó a servirlo con la vida.

Que todos estos motivos de celebración nos redescubran el vivir en comunidad, el sabernos comprometidos con este carisma, donde religiosos y laicos, desde los comienzos lo hacemos así, podamos vivir este carisma en la misión compartida.

Camino a los 800 años de la Orden, seguimos las huellas de Nolasco, seguimos a María de la Merced que nos invita a visitar y rescatar a su hijo Jesús, en los cautivos de hoy.


Fray Luis Alberto de Brito

Superior Provincial