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¡MUCHAS GRACIAS BENE! SIEMPRE ESTARÁS EN NUESTROS CORAZONES

Hoy 12 de marzo de 2012, en horas de la madruga, fray Benedicto Díaz partió a la casa del Padre. Falleció en el convento san Lorenzo Mártir de Córdoba donde recibía todo el cuidado especial en sus años de vejez.
Sus últimos años los compartió con los jóvenes postulantes y estudiantes de la Provincia Mercedaria Argentina. Su alegría siempre presente en todos los eventos nunca faltaba. Será recordado por la toda la Familia Mercedaria por su testimonio sencillo, humilde, austero, matizado por un contagioso sentido del humor.
A las 19.00hs se realizará una misa en su memoria en la Basílica Nuestra Señora de la Merced y sus restos serán llevados, mañana 13 de marzo a las 10.30hs, al cementerio “Parque de la Esperanza” - Estancia Yucat.


¡MUCHAS GRACIAS BENE!
SIEMPRE ESTARÁS EN NUESTROS CORAZONES


Biografía: Fray Benedicto Roque DÍAZ DELGADO benedicto


Hijo de: Domingo Díaz y Dalinda Delgado
Nacido el: el 16 de agosto del año 1914
Lugar: San Antonio de Yúcat
Ingresó el: el 11 de febrero de 1928
Lugar ingreso: en el colegio León XIII
Principió el noviciado: 18 de enero de 1931
Profesión simple: 21 de julio de 1932
Profesión solemne: 16 de agosto de 1935
Fallecimiento: 12 de marzo de 2012 en el Convento Máximo san Lorenzo Mártir de la ciudad de Córdoba a los 97 años de edad.
Recién profeso, se incorporó al convento de Córdoba en 1935 (Cfr. Almanaque Ecos de la Fe, de 1935)
Desde 1940, parece haber estado incorporado al convento de Montevideo (Cfr. Revista Mercedaria, año 1951, pág. 399)
Desde 1951, se incorporó nuevamente al Convento de Córdoba (Cfr. Revista Mercedaria, año 1951, pág. 399)
Desde 1969, se incorporó al convento de Ranelagh, después de varios años en Montevideo —al menos desde 1966— (Cfr. Boletín de la Provincia Argentina, número 12, enero/abril 1969, pág. 4 y ss; y número 0, capítulo de 1966, pág. 14))
Pasó por Santiago del Estero, luego, en el año 1976 se le designa conventualidad en la Capital Federal, casa provincial, en calle Reconquista.
1984/5 Tras un tiempo conventual en Córdoba, pasa a Santiago del Estero
1988 en febrero pasa de conventual al convento grande de San Ramón de Buenos Aires
1989 en enero pasa de conventual de San Serapio de Concordia, Entre Ríos
Luego fue designado al convento del León XIII. Donde compartió su vida con los Postulantes y Estudiantes de la Provincia Mercedaria Argentina.
Sus últimos años los vivió, con cuidados especiales, en el convento Máximo san Lorenzo Mártir de Córdoba.
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Mercedarios Hoy
Año 2006
UN TESTIGO SILENCIOSO:
FRAY BENEDICTO ROQUE DÍAZ DELGADO
benedicto-3 Generosa ha sido la presencia de la Merced en la Argentina desde su fundación en 1593. A lo largo de los tiempos, una comunidad de Frailes, junto a un fuerte laicado, asumieron el carisma redentor y fueron clara expresión de la intuición original de San Pedro Nolasco en estas tierras de Sudamérica.
En nuestra historia, surgieron variadas y creativas expresiones pastorales, culturales y sociales que dejaron una impronta de merced que hoy nos enorgullece. Mucha pasión por la evangelización, creatividad para adaptarnos a los tiempos y a las culturas, junto a una profunda experiencia de fe compartida y celebrada.
Entre tantos testimonios valiosos, queremos destacar la personalidad de un mercedario contemporáneo, que se sobresale por un testimonio sencillo, humilde, austero, de bajo perfil, matizado por un contagioso sentido del humor: Fr. Benedicto.
Nació el 16 de agosto de 1914 en el hogar de Domingo Díaz y Deolinda Delgado, en San Antonio de Yucat (actual Colonia San Antonio), a poca distancia del casco de la Estancia San Pedro Nolasco de Yucat. A los 14 años ingresó al Noviciado Mercedario en el Convento-Colegio León XIII, un 18 de enero. Su año canónico se prolongó unos meses y profesó el 21 de julio de 1932. Su profesión solemne tuvo lugar el día de su cumpleaños número 21, el 16 de agosto de 1935.
Su semblante siempre enérgico y contagioso, por su especial sentido del humor, fue catalizador de situaciones difíciles en las comunidades y en la Provincia Argentina. Compartió su vida como un hermano cabal, un amigo incondicional, un humilde colaborador. Su larga trayectoria de consagrado, ha enriquecido además, nuestro “cancionero popular”con numerosas anécdotas, que ya son parte de nuestra rica vida fraterna.
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Una de ellas, de las más recordadas es esta: Cuando cayó sobre nuestra Patria la violencia de los años 70, más precisamente cuando empezaba la dictadura militar de 1976, el recién electo Provincial Fray Manuel Bernardino Orellano, lo llevó consigo a la Curia Provincial por ocho largos años.
El año 1982 marcó una inflexión en nuestra historia argentina. La Guerra de Malvinas, el principio del fin de la dictadura militar y la primera visita del Sumo Pontífice Juan Pablo II, de feliz memoria. Fue en ocasión de esa ilustre visita, que tuvo lugar un hecho que roza los límites de lo extraordinario y lo cómico. Como cualquier hermano cooperador en estos rincones del mundo, las posibilidades de llegar a Roma para ver al Papa eran mínimas, sin embargo, el deseo de Fr. Benedicto iba creciendo en silencio y a veces no tan en silencio.
Durante la visita de Juan Pablo II a nuestro país, las medidas de seguridad eran estrictas en grado sumo. Ese día, el hermano Benedicto abandonó la Curia Provincial y caminó las pocas cuadras que lo separaban de la histórica Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada –el Palacio Presidencial–. Esperaba ver la blanca figura del Pastor desde algún rincón del espacio público, sin sospechar que una mayúscula sorpresa le aguardaba.
Cuenta la tradición oral, que una persona desconocida se le acercó y le dijo: "¿Usted quiere ver al Papa?, sígame". La reunión con la junta de comandantes era secreta y reservada. Los Obispos y demás dignatarios eclesiásticos esperaban en los pasillos y salones, pero no podían ingresar al lugar del “cónclave”. El misterioso acompañante le fue abriendo paso en todos los controles hasta llegar donde se desarrollaba el encuentro. Allí se despidió, y entonces ocurrió lo impensable: de la reunión participaron S.S. Juan Pablo II, los tres comandantes y el Fr. Benedicto que esperaba cerca para recibir la bendición. Es más, el Papa se dirigió al hermano Benedicto con estas palabras: "¿Usted es mercedario? Ore mucho, que el momento es por demás difícil". Para completar el cuadro, como si esto fuera necesario, al salir al tradicional balcón presidencial para saludar a la muchedumbre, la ovación recibió al hermano, que fue el primero en aparecer, confundiendo el hábito blanco del mercedario con la sotana del sucesor de Pedro, como la foto lo testimonia.
Hoy Fr. Benedicto tiene 91 años de edad, de plenitud y felicidad. Comparte su vida con los Postulantes y Estudiantes de la Provincia Mercedaria Argentina. Que su ejemplo nos siga animando a descubrir el gozo de la Consagración en la Merced.


Mercedarios Hoy
Año 2006
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