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Madre de la Merced - Mensaje del Superior Provincial

Fiesta de Nuestra Madre de la Merced
24 de septiembre
            "Junto a la cruz estaba su Madre", así nos dice el relato de Juan. Cuando miramos la realidad que nos rodea  nos encontramos con tantas madres que están junto a la cruz de sus hijos, porque son tantos los crucificados que hallamos a nuestro alrededor. Son muchos los hermanos que sufren porque otros "poderes" del mundo  viven a costa de la sangre de los más débiles y desvalidos.

Y presenciamos esa lucha de las madres, madres del dolor, madres del silencio, madres fuertes que acompañan a sus hijos crucificados por la droga, la violencia, la sinrazón. Vemos a tantas madres que sufren y gritan pidiendo al cielo ayuda.

Es ante esta realidad cuando contemplo a María de la Merced, la Madre que lleva en sus manos unas cadenas rotas, y descubro a esa mujer valiente que se hace fuerte porque el Hijo está sufriendo cautividad.

Las cadenas que lleva están rotas como indicando que la lucha por la liberación vale la pena, que tiene sentido comprometer la vida para que los crucificados de este mundo encuentren la libertad de los hijos de Dios.

Ella viene a decirnos que no todo termina con la cruz, que la esperanza de la resurrección es una realidad, que no podemos ni debemos bajar los brazos ante un mundo que intenta sembrar la muerte, despersonalizar a los hombres, convertirlos en mercancía que se vende.

Y en el otro extremo observo la mirada de los hijos que sufren, escucho el clamor  que supone la pérdida de dignidad. Son tantos hijos pidiendo ayuda a la Madre.

Es por eso que celebrar a María de la Merced es compromiso de vida, es compromiso de no bajar los brazos, es compromiso de esperanza auténtica en un Dios que no defrauda.

Que esta celebración sea la celebración de la vida comprometida en y con la comunidad libre y liberadora.

Fr. Carlos Alberto Gómez

Superior Provincial