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Reflexión - Noche del 25 de marzo de 2008

Cuando uno reflexiona sobre los acontecimientos de la vida, hay que pedir a todos que sepamos mirar. Y de todo lo que vimos anoche, es que muchos jóvenes, y esto me llamó poderosamente la atención, protestaban pacíficamente y  cómo se fue llenando lentamente la Plazade Mayo. Un cacerolazo diverso de aquel de 2001, pero cacerolazo al fin.

Y lo que vimos es como la protesta se trasladó desde la Plaza de Mayo al Obelisco, cuando la agresión se hizo presente. Una agresión gratuita, innecesaria.

Dando gracias a Dios porque no hubo respuesta de la gente que pacíficamente se manifestaba, donde se notó la ausencia policial, mejor dicho, se retiraron estratégicamente.

La Plaza de Mayo se fue al Obelisco, lástima que no se haya ido al Congreso, con lo cual,  a mi pobre parecer, queda demostrado lo que significa nuestro Congreso Nacional: ni para protestar sirve. Habrá que preguntarse seriamente qué país estamos haciendo, cuáles son los valores que se están manifestando.

La soberbia no conduce a ninguna parte.  El diálogo no se hizo presente en ningún momento. Faltó el diálogo. Desde la fe decimos que la palabra se hizo carne, vino a nosotros, murió y resucitó, para que podamos ser verdaderos hombres y mujeres de diálogo. No perdamos la oportunidad que nos brinda nuestro presente.

 

Fr. Carlos Alberto Gómez

Superior Provincial