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425 Aniversario de la fundación de la Orden de La Merced en Argentina

El 6 de enero de 1953 se fundó la Antigua Provincia Mercedaria de Santa Bárbara del Tucumán, actual Provincia Argentina, fue en ese entonces que el Vicario General del Perú, fray Alonso Enríquez de Armendáriz, la segregó de la del Cuzco.

Con motivo de conmemorarse 425 años en este 2018, compartimos con ustedes esta breve reseña del archivo Provincial.

 

LOS SEIS CONVENTOS FUNDADORES DE LA ANTIGUA PROVINCIA DE SANTA BÁRBARA DEL TUCUMÁN

A guisa de advertencia Este trabajo de divulgación está destinado a un público lector que no necesariamente debe estar al tanto de los vericuetos de la Historia Eclesiástica Universal. Lo compartimos en ocasión del Octavo Centenario de la Fundación de la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced. Sepan disculpar los investigadores el estilo narrativo elegido. Cúmplese el 6 de enero el cuadringentésimo vigésimo quinto aniversario de la erección de la Antigua Provincia Mercedaria de Santa Bárbara del Tucumán. Fue un 6 de enero de 1593, cuando el Vicario General del Perú, fray Alonso Enríquez de Armendáriz, la segregó de la del Cuzco. Motivos no faltaban, siendo uno de los mayores la enorme distancia que debían recorrerse para la celebración de los capítulos provinciales.

El viaje duraba unos ocho meses, por lo que los conventos en ocasiones quedaban desolados durante un período considerable. Recordemos sus nombres: —Asunción del Paraguay, fundado por los padres fray Juan de Salazar y Juan de Almasia en 1537. —Santiago del Estero, en 1557, fundado por el insigne misionero fray Diego de Porres. La iglesia de ese convento fue la primera catedral (provisional) en el actual territorio argentino. —San Miguel del Tucumán, en 1567 ya tenían los frailes convento en la primera ubicación de esa ciudad, en Ibatín, según certificación del gobernador en 1570. En 1575 era comendador el padre fray Pedro Rendón. —Talavera del Esteco, fundado en 1568 por el padre fray Luis de Valderrama.. —Salta, nació junto con la ciudad el 16 de abril de 1582, y fue su primer comendador fray Nicolás Gómez. —San Juan de Vera de las Siete Corrientes, fundado en 1588 por el P. Baltasar Godínez. — Como nota anecdótica, cabe recordar que el convento de Córdoba ya estaba fundado en 1588, aunque posteriormente en 1590 hubo de deshabitarse, y no volvió a tener comunidad hasta 1601. El primer provincial fue el maestro fray Pedro Guerra, que llegó al Perú en 1578 dentro del grupo de doce religiosos de mucha instrucción, que venían a fundar un centro de altos estudios en la ciudad de Los Reyes (Lima).

El vicario general del Perú, fray Alonso Enríquez de Armendariz, le encomendó en 1591, visitar los seis conventos enunciados anteriormente, y del trato con los frailes y demás habitantes de estas desoladas regiones, se convenció de la necesidad de otorgarle autonomía a estas comunidades.

Una aclaración más antes de entrar en el desarrollo de este trabajo de divulgación. Desde los primeros viajes colombinos de 1492 hasta el año 1526, los frailes mercedarios venían a las Indias Occidentales en calidad de capellanes mientras estuvieran embarcados, y luego como capellanes de las expediciones y posteriormente como misioneros. No obstante ello, los mercedarios de Castilla fundaron alguno que otro convento sin una autorización explícita. Recién en 1526, Carlos V, aprobó la fundación de conventos mercedarios en toda la América sujeta al imperio español. Reza la Real Cédula: “El Rey. Nuestros Oidores de la nuestra real audiencia de las Indias que residen en la isla Española y otras cualesquier justicias y jueces así de la dicha Isla como de todas las otras ciudades, villas y lugares de las nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano, y a cada uno de voz a quien esta mi cédula fuese mostrada o su traslado de ella signado de escribano público: “Por parte del Provincial y frailes de Nuestra Señora Santa María de la Merced Redención de Cautivos y de la religión y observancia de la provincia de Castilla, me fue hecha petición que en esas Islas, Indias y Tierra firme del mar Océano tiene fundadas ciertas casas de su religión y esperan que de ahí en adelante se fundarán más; con que Dios nuestro Señor ha sido y será servido y nuestra santa fe católica acrecentada en que la Orden ha gastado mucho; y me fue suplicado y pedido por merced confirmar las dichas casas y monasterios y dar licencia para todas las que se quisiesen hacer, dándoles solares y sitios que hubieren menester; y que no consistiésemos ni diésemos lugar que de otro reino o provincia fueran sujetados, salvo del Provincial de Castilla. Y que si alguna bula viniese y se presentase sobre ello no fuese cumplida sin ser primeramente examinada en el nuestro Consejo de las Indias para que allí se determinase lo que fuese justicia o como la mi meced fuese; y yo túvelo por bien. “Por ende, por el presente confirmo y apruebo y he por buenas las dichas casas y monasterios que de la dicha Orden hasta ahora están hechas y edificadas en las dichas Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano; y os mando que si algunas bulas o breves y aviséis de ello a los de nuestro Consejo de las Indias para que se informe a su Santidad y se le suplique las mande revocar; y los unos ni los otros no hagáis ni hagan ende al por alguna manera, so pena de nuestra merced y de diez mil maravedís para la mi cámara a cada uno que lo contrario hiciese. Fecha en Sevilla, a once días del mes de mallo de mil y quinientos y veintiséis años. Yo, el Rey – Por mandato de su Majestad, Francisco de los Cobos. De este modo, todos los conventos y casas mercedarias fundadas previamente, obtuvieron la subsanación de los defectos jurídicos de su erección. En lenguaje profano, “se blanquearon todas las fundaciones”.