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Ángel Fanesi descansa en paz

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Este pasado 29 de agosto Ángel Fanesi ya descansa en paz. Vivió como laico el carisma mercedario en la comunidad de la parroquia Nuestra Señora de los Buenos Aires y además era el encargado de la Biblioteca de la Curia Provincial de los padres mercedarios. Nuestra Madre y san Pedro Nolasco estarán compartiendo con Él la Mesa Celestial. Gracias Ángel por el don de tu vida.

 

ANGEL FANESI Partió hacia la Casa del Señor el 29 de agosto de 2019. Nacido y criado en Buenos Aires, era Hermano de la Primera Orden, su amor por la Merced data de tiempos muy lejanos. Hombre de fe, esperaba contra toda esperanza, y se constituyó en el guardián de los más preciados legados bibliográficos de la Biblioteca Central de la Curia Provincial.

Bancario de toda la vida y comprometido con la doctrina social de la Iglesia desde su juventud, tuvo destacada actuación entre los jóvenes de la Basílica de Nuestra Señora de los Buenos Aires, del barrio porteño de Caballito, participando de Acción Católica y otros grupos de la parroquia. Allí conoció a su esposa y formó su familia. Siempre motivando la misión en el barrio y rezando el rosario en las esquinas.

Fue el creador del boletín parroquial “Mi parroquia, mi barrio”, el cual lleva más de 15 años de edición ininterrumpida. Desde que se inauguró el Cinerario de la parroquia de Caballito desarrolló un trabajo pastoral excepcional que hacía que cada celebración del 2 de noviembre se congregaran en la iglesia los familiares de los difuntos de quienes allí guardan sus cenizas.  A domicilio enviaba una carta a las familias, personalizada con nombre del difunto y firma de puño y letra del párroco, para aniversarios y fechas especiales.

Su cercanía con el padre José Brunet, el cronista de provincia, lo constituyó en su eficaz colaborador y discípulo. Y ya, pisando el año ’90, sería nombrado por fray Elpidio Orellano, en ese entonces Superior Provincial, como encargado de la Biblioteca. Mucho debe a él la Historia Mercedaria Argentina.

Ya desarrollando su labor en el Convento Grande de San Ramón Nonato, la Curia Provincial, dictaba cursos y charlas sobre la historia de la Orden de La Merced y los mercedarios en Argentina, se encargaba de recibir a los contingentes de los colegios y otras instituciones, o incluso particulares interesados, para hacer las visitas guiadas.

Como a quienes el Señor ama con especial afecto, compartió su cruz de manera intensa. Supo del dolor de despedir de este mundo a sus seres más queridos. Y, desde hace varios años, en este último tiempo más aún,  le reservaba una serie de dolencias que lo fueron acercando poco a poco ante el Juez Supremo de la mano de su queridísima Madre, María de la Merced, a cuyos pies tantas veces orara por la Orden, la Iglesia y la Patria. La misma imagen a la que hace más de dos siglos el general Manuel Belgrano entregara su bastón de mando y nombrara Generala en la heroica batalla que sellara el comienzo de la libertad americana. Gracias, Angel, por todo lo que brindaste a tus conocidos. Descansa en paz, hermano.

Gracias a la colaboración y memoria de Adriana Rodriguez, Daniel Jones, Alfredo Furlani y fray Carlos Gomez