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Mensaje del Superior Provincial en la Fiesta de María de la Merced

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01 - Flor de Liberacion (guaino).mp3

Queridos hermanos y hermanas de La Merced en Argentina:

 

En la solemnidad de María, Nuestra Madre de la Merced, quiero hacerles llegar estas palabras de reflexión y aliento.

 

En primer lugar, laicos y religiosos, hemos de dar gracias a la intercesión de N. Madre que nos acompañó en las tres asambleas realizadas a lo largo de este año. Ella nos ha reunido y nos ha sostenido en las dudas y en los momentos de cansancio.  Como hiciera con la  comunidad de Jerusalén nos ha ayudado a permanecer unidos en la oración (cf Hech 1, 14). Ella nos enseña que la vida fraterna, lejos de ser un discurso poético, es un arduo pero fructífero camino de transformación.

  

Por otra parte, tenemos por delante el Capitulo Extraordinario Provincial el cual, desde ya, encomendamos a María en su preparación y realización. 

  

De un modo particular, quiero pedirles que oremos todos por esas realidades que han emergido como muy valoradas en las asambleas realizadas: la unidad de la Familia Mercedaria y el respeto mutuo, de laicos y religiosos, de la vocación y la misión de cada uno, el cual conduce a la sencilla valoración de cada uno de los que somos parte de la Familia.

 

Hermanos, el Papa Francisco nos ha mostrado que, cuando pedimos oraciones por nosotros y nuestras intenciones no estamos acudiendo a una frase hecha. El nos ha mostrado la eficacia y el realismo de este encomendarse a la oración de los hermanos. Por eso, quiero pedirles que renovemos el propósito de orar diariamente con las oraciones a María, Madre de la Merced y la oración vocacional (Señor Jesús suscita en tu pueblo hombres y mujeres de fe…).

  

En este contexto sencillo, nos podrem––os unir a la gran familia mercedaria de todo el mundo, laicos, religiosas y religiosos que siguiendo estilos y modalidades variadas reconocemos en Jesucristo Redentor la dimensión propia de la inspiración espiritual mercedaria; acudimos a Santa María de la Merced, Redentora de Cautivos, para pedir su intercesión liberadora y nos situamos junto a San Pedro Nolasco, para hacernos cada vez mas herm–––anos suyos y entre nosotros.

  

Un saludo fraterno

  

Fr. Luis Alberto de Brito

Superior Provincial