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Recordando las semanas de servicio redentor: hoy Tucumán

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Festejamos un nuevo aniversario de fundación de nuestra Orden de La Merced, y  lo vivimos como en los inicios: de misión. Jóvenes y frailes en Misión Compartida, recorrimos distintas comunidades en Argentina y en Paraguay,  de la mano de nuestra Madre.

Les compartimos algunos testimonios de jóvenes participantes de estos espacios:

En el Barrio Sargento Lai de Tucumán, el lema de este año fue: "Con Merced acercáte y escuchá a tu hermano". 

La misión de la Parroquia San Pedro Nolasco- Tucumán fue del 7 al 14 de julio en el barrio "Sargento lai" y barrio "el llanto" Participaron todos los grupos juveniles parroquiales, realizando visitas a las familias, actividades con niños, jóvenes y adultos. Todos los años la juventud mercedaria parroquial se prepara para misionar en julio en alguna zona de la jurisdicción parroquial. Este año se realizó en las inmediaciones de la capilla virgen de la Candelaria.

 

Flor Getar, del Grupo Jezisco de la Fraternidad Juvenil Mercedaria de Tucumán nos cuenta: “Este año me tocó vivir una experiencia nueva junto a los jóvenes mercedarios.

Algo que me sorprendió, fue la realidad en la que estamos viviendo, a tan solo unas pocas cuadras de nuestra casa: sólo bastó acercarse a la vía y encontrarnos con muchas personas en situaciones precarias. Niños que a corta edad tenían responsabilidades  de adultos, otros que no tenían horario para volver  a sus casas. El saber que en sus casas la violencia es tomada como costumbre. También jóvenes con muchas ganas de progresar, y adultos en situación de soledad, con muchas ganas de ser escuchados.

Por momentos me hizo  pensar en todas las veces nos enfocamos en nuestros problemas personales, nos creemos víctimas de todo y sólo basta mirar al vecino del lado”.

 

Lucas Alberto Daniel, del Grupo Enganche de la Fraternidad Juvenil Mercedaria de Tucumán, comparte: “Mi experiencia con la misión fue muy linda. Me tocó vivirla desde la coordinación, y fue un desafío. Conocí muchas historias al momento de misionar, gente que necesitaba ser escuchada, que necesitaba compartir un rato y esas experiencias sólo las podemos lograr al momento de misionar. También compartí niños, y ver sus sonrisas, que le alegrabas el día era muy lindo, que te llamen por tu nombre, que te inviten a jugar con ellos, te llena el corazón y el alma de felicidad porque te sentís feliz con el servicio que estás dando por el hermano. Fue una misión muy fructífera.