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Madres Cuidadoras de la Cultura Qom, a la luz del Sínodo Amazónico

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Al finalizar el Sínodo sobre la Amazonía, el Papa Francisco en su discurso de despedida, agradeció a todos los que participaron de una u otra manera en el desarrollo de este tiempo de Gracia para la Iglesia, que inicia un desafiante camino hacia adelante.

Dijo que algunos piensan que la tradición es un museo de cosas viejas, pero que a él le gusta repetir una definición de Gustav Mahler “La tradición es la salvaguarda del futuro y no la custodia de las cenizas”. Es como la raíz de la cual viene la savia que hace crecer el árbol para que dé frutos. Es como andar adelante, como concebían los primeros padres lo que era la tradición. O sea, recibir y caminar en un mismo sentido”.

Además, quiso detenerse en cuatro dimensiones  para repensar nuestras acciones: la dimensión cultural, el valor de la cultura, la inculturación; en segundo lugar la dimensión ecológica, en la que se nos juega el futuro, revisada y analizada profundamente en Laudato Sí; también hizo mención a la dimensión social, unida a la ecológica y que intenta defender a las personas de la explotación, las injusticias y la destrucción; y la dimensión pastoral, que es la principal y las incluye a todas: el anuncio del Evangelio comprendido y anclado en las realidades culturales de los pueblos.

En esta línea, en la Provincia Mercedaria Argentina, y desde Acción Mercedaria tuvimos la oportunidad de compartir y acompañar el proyecto Madres cuidadoras de la Cultura Qom. Aprendimos a descubrir y valorar su cultura y su propia cosmovisión. Conocimos a estas mujeres valientes,  que no se dejaron vencer a pesar de la discriminación y de  las adversidades;  y siguieron adelante profundizando en sus saberes. Ellas enseñaron a sus hijos  el orgullo de su lengua y conocimientos, enfrentándose a negativas pero siempre dispuestas a no dejar ese camino que habían emprendido.

Lograron liberarse de la opresión,  supieron salir adelante defendiendo sus derechos para sus hijos y sus comunidades, entendiendo que el camino de la educación bilingüe intercultural era el mejor modo de lograr sus objetivos.

Pasaron del temor de que sus hijos hablaran en Qom para que no fuesen menospreciados como ellas, a la alegría de compartir su lengua como algo fundamental de su identidad. Recuperaron sus relatos, sus árboles genealógicos, su medicina natural, sus juegos, sus comidas. Luego debieron ser creativas para poder comunicarlo a los niños tanto aborígenes como blancos, y así surgieron sus textos, ilustraciones, las máscaras y etnojuguetes.

Con el libro Relatos QOM, editado con la colaboración de la Provincia Mercedaria Argentina, lograron el segundo premio al material didáctico intercultural bilingüe, otorgado por la Organización Interamericana de Educación.

Y siguieron adelante capacitándose: se graduaron como Promotoras Sanitarias y Auxiliares Docentes Bilingües Interculturales. Viajaron a Lima, a Milán y a diferentes lugares de nuestro país compartiendo generosamente su experiencia.

Hoy son educadoras en la universidad de Chaco y enseñan sus técnicas de maternaje, además de haber sido designadas cuidadoras del monte en el Impenetrable Chaqueño y obtener  la personería jurídica de su organización.

Los colaboradores de Acción Mercedaria repasan con alegría esta vida compartida, y expresan que “ya no las acompañamos aunque están en nuestros corazones y siempre seguimos en contacto, porque ellas solo necesitaron ese pequeño empujón que les brindaron las Hermanas de la Fraternidad Misionera de Nuestra Señora de América y el apoyo de la Orden de la Merced para descubrir cuánto tenían para brindar y cuán valiosos eran sus saberes ancestrales”.


Sin duda que el encuentro y la experiencia con estas Madres cuidadoras de la Cultura Qom nos han enseñado mucho  para continuar con la obra redentora de la Orden de la Merced, atendiendo las dimensiones cultural, ecológica, social y pastoral que menciona el Papa Francisco.