Del 1 al 2 de agosto celebramos la noche en que Nuestra Madre María de la Merced inspira a San Pedro Nolasco para fundar una familia religiosa entregada a la liberación de los cautivos. En este nuevo aniversario tan trascendente para la Orden de la Merced, Hna. Cristina de Jesús reflexiona, escribe y comparte con corazón agradecido.

“Amanece el 1° de agosto. Y el misterio de la Descensión va apareciendo en el horizonte.
Lo vislumbro en el lucero que, solito en el cielo, le hace el aguante al sol que se despereza.
Me he despertado pensando que, si la noche del 1° al 2 de agosto es crucial en la Merced, también lo es este día bendito, en el que Pedro Nolasco experimentó como infranqueable el límite entre los Proyectos de Dios y los sueños del hombre.
¿Infranqueable?… no es tan así pero ya hablaremos de esto.
Contemplo el lucero, tan solo y tan bello. Todo es silencio en la ciudad que, perezosamente, se dispone a andar el día.
El lucero tiene mucho de mujer… y de madre: la primera en levantarse y la última en irse a dormir. Quizá por eso es tan bello.
Hace 807 años, Pedro, también lo contemplabas, porque si velaste en la noche del 1° al 2…, no creo que hayas dormido mucho en ésta, la del 31 al 1°.
Sólo la Estrella de la mañana, sólo María acompaña tu desvelo. Sólo Ella, cariñosa y silenciosamente, te hace saber que está ahí, para lo que necesites. Aunque ya seas un hombre, aunque tengas muchas y arriesgadas aventuras en tu equipaje. Ella está allí, secándose las manos en su delantal después de lavar, con el agua caliente lista para prepararte el desayuno, con el fuego a punto…y al mismo tiempo, dispuesta a recoger tus confidencias, a acunar tus dolores, a encender una luz en tu noche oscura.

Te cuesta verla… ¡y está allí!: a mano, como siempre. Discreta, como siempre. Llena de Gracia, como siempre.
Pasará todo el día. Entrarás y saldrás. Irás a tocar la puerta de la casa de tus amigos de aventuras y nadie te abrirá, temerosos de volver a ilusionarse con tus sueños y perder lo poco que les queda.
Transcurrirá todo el día, Pedro, en tu búsqueda empecinada de soluciones humanas. Entrarás y saldrás de tu casa… Y Ella seguirá allí. Esperando que tu corazón se aquiete como el mar que tanto amas porque cuando eso suceda, podrás verla, por fin, reflejada en su superficie. Tu Estrella, tu Norte, tu Guía.
Ella, Pedro, como entonces, guarda en Su Corazón el Plan de Dios, el Proyecto de Dios: una Familia dedicada a la liberación de los oprimidos. Ella es el Puente que hace posible franquear el límite entre ese Proyecto y tus sueños.
Y cuando, al final del día, logres soltar tus miedos y mires a lo Alto, la verás, reflejando su luz en el mar, Lucero brillante, Santa María. Y verás que avanza inexorable y llevará tu empresa a través de los siglos porque, de una vez por todas, has descubierto que no es tuya… sino ¡Suya!, y por eso, nunca morirá.
Dejanos acompañarte en este día, Pedro, dejanos rezar con vos, para que la Visita que cambió tu vida para siempre, nos transforme en tus seguidores, es decir, en Sus seguidores, hijos de María de la Merced de la Redención de los Cautivos de ayer, hoy y mañana…
¡Feliz Descensión 2025!
Fraternalmente, Cristina de Jesús