Merced

El padre Diego Olivera, joven sacerdote de la Diócesis de La Rioja y evangelizador digital, nos acerca el testimonio de vida de estos cuatro testigos a quien recordamos hoy:

«Este 17 de julio celebramos la fiesta litúrgica de los beatos mártires: Mons. Enrique Angelelli, Fr. Carlos de Dios Murias, P. Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera, asesinados en el año 1976 en la diócesis de La Rioja.

Para comenzar podríamos preguntarnos ¿Qué es el martirio?. El mártir por excelencia es Cristo. Él entrega voluntariamente su vida para dar testimonio del amor misericordioso del Padre. Muchos otros en la historia han dado su vida por Jesucristo o por encarnar sus enseñanzas. La Iglesia los considera mártires porque sus muertes están asociadas a la muerte de Cristo. Etimológicamente mártir significa “testigo”. Monseñor Angelelli y compañeros mártires fueron testigos y anunciaron el amor de Dios a su pueblo, con palabras y gestos. Proclamaron con fuerza que todos somos hijos de Dios, iguales en dignidad y que luchar contra la injusticia es amar a Dios y al prójimo.

Te invito a conocer la vida de estos cuatro mártires:

Un joven que se jugó la vida por el Evangelio

Fr. Carlos de Dios Murias nació en la provincia de Córdoba, el 10 de octubre de 1945. En Abril de 1966, con 20 años de edad, ingresó en el noviciado la Orden de Frailes Menores Conventuales. Algunos de sus compañeros lo recuerdan como un joven de corazón inquieto y destacan su pasión por la justicia y sus convicciones muy arraigadas. También lo recuerdan como un joven alegre que animaba distintos encuentros tocando la guitarra. El 17 de diciembre de 1972 fue ordenado sacerdote en Buenos Aires por manos del obispo Enrique Angelelli. Carlos pidió ser ordenado por el obispo de la diócesis de La Rioja a quien conocía desde la adolescencia, por su opción preferencial por los pobres y por su servicio pastoral cercano a los obreros. En el año 1976 fue destinado de manera estable al servicio pastoral a la diócesis de La Rioja donde Mons. Angelelli lo nombró vicario cooperador de la parroquia “El Salvador” de Chamical, junto con el presbítero francés Gabriel Longueville. En una homilía afirmó: “Más vale morir joven, habiendo hecho algo por Jesucristo y su Evangelio, que llegar a viejo sin haber hecho nada”. Fue asesinado el 18 de Julio de 1976, con tan solo 30 años.

El mártir de la Fraternidad

El P. Gabriel Longueville nació el 18 de marzo de 1931 en Étables, Francia. El 23 de julio de 1957 fue ordenado sacerdote. En el año 1968 decidió responder al llamado del papa Pio XII quien alentó a los sacerdotes diocesanos a comprometerse en la acción misionera en la encíclica “Fidei Donum”. El 7 de mayo de 1971 fue destinado a la parroquia “El Salvador” en Chamical, La Rioja. Lo recuerdan como un hombre amable y servicial que visitaba a los vecinos en bicicleta. Gabriel fue escultor y pintor, puso este talento al servicio de la evangelización, talló un viacrucis de madera.

Durante la noche del 18 de julio de 1976, Fr. Carlos y el P. Gabriel estaban cenando, cuando se apersonaron unos desconocidos, diciendo pertenecer a la Policía Federal. Pidieron a Fr. Carlos que los acompañara para declarar. El P. Gabriel no quiso dejarlo ir solo y le dijo “Voy con vos”, con esta afirmación, vivió el mayor gesto de fraternidad: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” (Juan 15,13). Esa noche ambos fueron asesinados.

Wenceslao Pedernera, el martirio de un padre de familia

Nació el 28 de septiembre de 1936 en la Provincia de San Luis. En Marzo del año 1962 se casó con Ramona Cornejo (“Coca”) y tuvieron tres hijas, María Rosa, Susana Beatriz y Estela Marta. En 1973, fue nombrado en la coordinación del Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina para la Región Cuyo. En 1974 llegó a La Rioja, junto a su familia y vivieron en Sañogasta. Junto a su fueron catequistas y además juntaban ropa para repartir entre los más necesitados y continúo trabajando de forma cooperativa con los vecinos de la zona. En esta época de la dictadura militar en Argentina, quienes estaban a favor del cooperativismo eran señalados como subversivos y por este motivo Wenceslao y su esposa sufrieron amenazas. En la madrugada del 25 de Julio de 1976, golpearon la puerta de su casa. Coca le pide que no atienda, a lo que Wenceslao respondió que podría ser alguien que necesitara un favor. Abrió la puerta y cuatro hombres encapuchados descargaron sus armas en él, a su esposa e hijas les expresó: “No odien, perdonen.”

En este testimonio de vida encontramos una gran experiencia de fe, un compromiso con el Evangelio transformado en obras de caridad para con los más necesitados y el compromiso con sus derechos hasta las últimas consecuencias.

Un pastor mártir por su pueblo

Enrique Ángel Angelelli nació en Córdoba el 17 de julio de 1923. Fue ordenado sacerdote el 9 de octubre de 1949. En diciembre de 1960 fue designado obispo auxiliar de la arquidiócesis de Córdoba. Ante las situaciones de dolor y miseria producto de las injusticias sociales, se hizo vocero en sus predicaciones y pronunciamientos públicos, para convocar a “campañas de solidaridad” que mitigaran el hambre y el abandono de los desposeídos.

A los 45 años de edad, el 24 de agosto de 1968 asumió como obispo de la diócesis de La Rioja. En su lema episcopal sintetizó su misión: “Justicia y Paz”. Promovió la formación de cooperativas de campesinos y alentó la organización sindical de los peones rurales, los mineros y las empleadas domésticas. Los sectores de poder que veían en riesgo sus propios intereses, promovieron campañas de difamación y agresiones hacia Mons. Angelelli. La persecución a la iglesia riojana se incrementó luego de instaurada la dictadura militar en marzo de 1976, le aconsejaron que se alejara del escenario riojano pero rechazó la propuesta diciendo: “Eso es lo que quieren, que me vaya para que se dispersen las ovejas. El 4 de agosto de 1976 fue asesinado.

El testimonio de estos mártires nos habla y nos interpela sobre la fidelidad al Evangelio y el amor a su pueblo hasta las últimas consecuencias.

El 8 de junio de 2018, el papa Francisco autorizó la publicación del decreto donde se reconoce el martirio por odio a la fe de Monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y del laico Wenceslao Pedernera. El 27 de Abril del año 2019 fueron beatificados en la diócesis de La Rioja.