Desde la familia mercedaria de Yucat, compartimos las resonancias de las celebraciones patronales en honor a Nuestra Madre:
“Septiembre y octubre se visten de fiesta en Villa Fiusa y Estancia Yucat. La devoción a Nuestra Madre de la Merced vuelve a reunir a toda la comunidad en un tiempo de celebración, encuentro y fe compartida.
Durante este año, las fiestas mercedarias contaron con la presencia de Fray José Luis Mercado, quien acompañó las misas mensuales durante este año; la participación de los novicios, y la visita de Fray Hernán Salegas y del Padre Provincial, Fray Emilio Córdoba, quienes animaron con su presencia las celebraciones en honor a la Virgen de la Merced; como así también los sacerdotes de la Diócesis de Villa María: el Padre Sergio Peralta y el Padre Alberto Bustamante (Vicario).
Como cada año, las novenas fueron un verdadero tiempo de gracia y preparación, donde toda la comunidad se unió en oración y servicio. Los más pequeños se prepararon para recibir la Primera Comunión y el Sacramento de la Confirmación, mientras que otros celebraron el Bautismo y la Reconciliación, signos visibles del amor de Dios que sigue obrando en medio de su pueblo.
Cada jornada tuvo su propio matiz. En Villa Fiusa, la novena coincidió con el Día de la Primavera, que se celebró con una feria de artesanos y una exposición de los trabajos del Taller Raíces, en un clima de alegría, juegos, mates y fraternidad que culminó con la misa dominical.
En Estancia Yucat, las mujeres del Taller Raíces compartieron un seminario de sublimado, aprendiendo nuevas técnicas creativas. Además, la muestra de arte “Dónde está tu hermano” acompañó todos los días de la novena, invitando a la reflexión sobre las opciones prioritarias de la Orden de la Merced: la niñez y adolescencia en riesgo, las familias en crisis y los excluidos de la cultura del trabajo, en prevención de la trata de personas.
El broche de oro, como cada año, fue la procesión en honor a Nuestra Madre de la Merced, donde niños, jóvenes, adultos, mayores, los gauchos a caballo de la familia Yucana y la Agrupaciones gaucha Virgen de Itatí caminaron juntos, presentando sus intenciones y renovando la confianza en María, la Madre que intercede por todos sus hijos.
El sentir (puesto en palabras) de Florencia, integrante de la comunidad de Villa Fiusa desde hace 15 años, reflejan el profundo amor mercedario que se respira en cada celebración:
“Gracias, María, por acompañarme siempre en los buenos y malos momentos. Siempre fuiste mi guía y estás en primer lugar.”
Por su parte, Alexander, novicio mercedario, compartió su paso en Yucat:
“Vivir por primera vez la Novena y la Fiesta en honor a Nuestra Madre fue una experiencia fraterna única, donde redescubrimos el valor de sabernos hijos y reconocernos hermanos. El amor de Dios sigue haciéndose presente entre nosotros como signo de esperanza a través de María de la Merced.”
Ambos testimonios resumen el profundo sentir de la comunidad: la alegría de estar todos reunidos bajo el manto de la Madre de la Merced, y la confianza de sabernos escuchados por ella. En nuestros corazones siguen resonando el pedido que hicimos cada noche en esta fiesta y lo volvemos a hacer…: “María de la Merced, envíanos a liberar.”










