Los días 12, 13 y 14 de junio, la parroquia San Pedro Nolasco realizó la primera Carpa Misionera en la zona de Villa Amalia, en San Miguel de Tucumán. El lema que animó esta nueva experiencia “en salida” fue “Con Cristo en la Calle Somos Merced”.


Así nos lo cuentan desde la comunidad: “Salimos al encuentro de los hermanos. Dios recorre junto a nosotros nuevos caminos y nuevas calles, guiándonos hacia donde nos esperan y nos necesitan. En esta Carpa Misionera se ofrecieron charlas de prevención contra la trata de personas, prevención de alcoholismo y suicidio, y actividades de cuidado ambiental, oratorio y misión.
Este año, la coordinación estuvo a cargo de las capillas animadoras Niño Jesús y Cristo Redentor, con la colaboración de toda la comunidad; jóvenes de la FJM Tucumán, los proyectos sociales Huerta, Armengol y FLM; catequistas y religiosos, donde TODOS, TODOS, TODOS fueron parte de la preparación y realización de esta Carpa Misionera acompañados por nuestro párroco el padre Pablo Ordoñe.


Fueron tres días intensos, desde la mañana hasta la noche, con actividades para jóvenes, niños y familias del barrio y de nuestra comunidad. Hubo salidas misioneras, esquinazo, juegos, peña, bingo, talleres y muchas otras propuestas preparadas con dedicación y espíritu de servicio.
En esta edición se implementó la Pastoral de la Escucha, un servicio que viene a complementar a las demás pastorales: de duelo, esperanza y adicciones.
Este año estuvimos todos juntos en un solo espacio. Cada pastoral tuvo su stand con información, folletos y contactos, para que los hermanos se acerquen y sean acompañados. La Pastoral de la Escucha nace de algo simple y urgente: las personas necesitamos ser escuchadas hoy más que nunca.



Cristo se comparte en los desayunos, en un mate que pasa de mano en mano, donde la escucha se vuelve activa y el encuentro se hace presencia.; en los hermanos que participan de las misas con nuestra comunidad; y en los niños del barrio y de la catequesis, con su alegría y su sonrisa, los preferidos del Señor, en aquellas familias que abren las puertas de sus hogares y reciben a nuestros jóvenes mercedarios, que son pilares y columna vertebral de la misión; quienes, junto a Nuestra Madre María de la Merced, recorren sin miedo las calles, embarrándose no solo las zapatillas, sino también el corazón de humanidad y esperanza.
Cada día, los abrazos se multiplican, se abren los corazones de las personas que nos reconocen, nos esperan, recordándonos que SER MERCED es un estilo de vida que nos llama a llevar la Buena Noticia a quienes más la necesitan.



Algunas frases para compartirles como sentires de servidores de la Carpa Misionera:
«El miércoles nos juntamos las dos comunidades animadoras a cocinar. Ha sido hermoso esto de compartir, de vivir la Fraternidad desde el servicio y la alegría. Una linda compartida, junto con la pre-misión de ir casa por casa contándoles la Buena Noticia a los vecinos, de que la Iglesia salió a la calle, todos unidos¨
(Susana Córdoba, Capilla Cristo Redentor)
“Fueron días llenos de alegría, aprendizajes y compañerismo. Me llevo recuerdos muy lindos, nuevas amistades y muchas experiencias que me ayudaron a crecer en la fe. Sin duda, una experiencia hermosa que me gustaría volver a vivir”.
(Giovanna, 15 años – Confirmación – Primera experiencia de Carpa Misionera)


“Momentos que llenan el corazón porque Jesús se hace presente entre nosotros. Frases como: ‘Los felicito por estar haciendo esto en el barrio’ o ‘Qué lindo ver jóvenes siendo testimonios vivos de Dios en la tierra’ son las que nos motivan a salir y llevar a Jesús a cualquier rincón.
La fragilidad de la humanidad vuelve a hacerse presente en el encuentro con los vecinos, nos sensibiliza y nos recuerda que necesitamos de Dios para alcanzar nuestra plenitud”.
(Olivia-Referente de Jóvenes de Tucumán)
“¿Quién misiona a quién? Vamos a misionar y terminamos siendo misionados. No es solo dar, sino darse”.
(Julieta, Catequista)



La Carpa Misionera es una respuesta al deseo de llevar la Iglesia a la calle y compartir la alegría de Jesús Resucitado. Propicia la misión comunitaria y fortalece la apertura y el encuentro con nuestros hermanos del barrio.
En lo cotidiano, en medio del pueblo, es donde Dios también se hace cercano.
¡Una Carpa que parece pequeña, pero que se ensancha con tantas personas que son Iglesia en salida!
Agradecemos a las familias, y sobre todo a nuestra comunidad que lo hace posible cada año. Estamos muy felices por esta edición”.

