La comunidad de la Capilla Cristo Redentor vivió con profunda alegría sus Fiestas Patronales 2026, marcadas por la oración, el encuentro y una fuerte participación de vecinos y familias. Bajo el lema «Con Cristo Redentor, abracemos a todos», el Triduo preparatorio invitó a contemplar el amor redentor de Cristo y a renovar el compromiso de construir una comunidad que abrace, acompañe y libere.



Del 6 al 8 de julio, las celebraciones del Triduo se realizaron en distintos hogares del barrio. La decisión de salir al encuentro de las familias permitió que la Eucaristía llegara a cada rincón de la comunidad, llevando consuelo, esperanza y cercanía.
Durante esos días se meditó el mensaje del Capítulo Provincial de la Orden de la Merced, que propone vivir los «innegociables» de la misión mercedaria: la centralidad de los vínculos, la misión compartida, la Palabra que sana, la entrega por la liberación, el discernimiento comunitario y el abrazo a quienes viven nuevas cautividades, entre otros valores que sostienen la identidad redentora de la Orden.



La celebración patronal continuó con una emotiva procesión por las calles del barrio, acompañada por las comunidades de Nuestra Señora de la Candelaria, Divino Niño Jesús y la Sede Parroquial San Pedro Nolasco. Muchos vecinos se sumaron desde las puertas de sus hogares, haciendo visible una Iglesia que camina unida. La jornada culminó con la Santa Misa y un chocolate compartido, signo de fraternidad y agradecimiento por el camino recorrido.
Adela, ministra extraordinaria de la Eucaristía de la Capilla Cristo Redentor, destacó la profundidad espiritual de estos días: «Fueron jornadas muy especiales. Durante el Triduo decidimos llegar a distintos puntos del barrio con la celebración de la Santa Misa, llevando el amor y el consuelo de Jesús. Realmente sentimos ese abrazo de Cristo en cada hermano, en cada niño y en cada anciano; algunos con lágrimas, otros con dolor, pero todos con la esperanza de saber que el Señor nunca nos abandona. Damos gracias a Dios por tanto amor y tantas bendiciones recibidas.»



Las fiestas patronales también fueron fruto del compromiso silencioso de muchas personas que abrieron las puertas de sus casas, prepararon cada celebración y colaboraron para que toda la comunidad pudiera vivir este tiempo con alegría.



Joaquín, coordinador del grupo Jóvenes Redentores, expresó que una de las mayores riquezas de la celebración fue el trabajo compartido: «Viví estas fiestas con gran alegría. Recibimos mucha ayuda y predisposición de las familias que ofrecieron sus casas para celebrar la Misa. La comunidad participó activamente durante el Triduo y el día de la fiesta patronal todos colaboraron. Me queda la certeza de que no caminamos solos: junto a Cristo Redentor, la generosidad de los vecinos y el apoyo de toda la comunidad hicieron posible vivir unas fiestas muy lindas y fraternas.»
Más que una celebración anual, las Fiestas Patronales de Cristo Redentor fueron una expresión concreta de una comunidad que sale al encuentro, que fortalece sus vínculos y que hace vida el Evangelio en el barrio. Animados por Cristo Redentor, Maestro y Modelo de la Familia Mercedaria, los vecinos renovaron su compromiso de seguir abrazando a todos, especialmente a quienes más necesitan experimentar la cercanía, la esperanza y el amor liberador de Dios.
