Merced

En el corazón de la Opción Prioritaria Provincial de la Merced en Argentina, el campamento de invierno del Grupo Scout Nuestra Señora de Buenos Aires, de Caballito, volvió a vivir una experiencia profundamente redentora. Durante varios días, cerca de cien niños, niñas y jóvenes compartieron la aventura de la vida de campamento, fortaleciendo lazos de amistad y hermandad, descubriendo nuevos talentos y encontrando un espacio donde crecer en libertad frente a las distintas formas de cautividad que afectan hoy a tantos jóvenes de nuestra sociedad.

Realizado en Jáuregui, partido de Luján, este encuentro fue mucho más que una actividad al aire libre. En sintonía con la misión mercedaria, se transformó en un espacio concreto de encuentro, cuidado y promoción humana para chicos y chicas que muchas veces conviven con situaciones de vulnerabilidad, crisis familiares, violencia o exclusión. En medio de la naturaleza, el juego, la convivencia y la vida en pequeños grupos de pertenencia, tuvieron una vez más la oportunidad de experimentar algo fundamental: sentirse reconocidos, valorados, queridos y parte de una comunidad que les acompaña y cree en ellos.

Desde la visión educativa de Robert Baden-Powell, fundador del movimiento scout, el campamento es el escenario privilegiado donde el método scout despliega toda su riqueza. La vida en pequeños grupos, el aprendizaje a través de la acción, el servicio a los demás, la progresión personal, el contacto con la naturaleza y el protagonismo de niños y jóvenes permiten desarrollar capacidades que muchas veces permanecen ocultas detrás de las dificultades cotidianas. Encender un fuego, levantar una construcción, cocinar para otros, asumir responsabilidades dentro de la patrulla o prestar ayuda a quien la necesita son experiencias sencillas que fortalecen la confianza, el compromiso y el sentido de pertenencia.

«Acampar es lo más regocijado en la vida de un Scout. Viviendo al aire libre en medio de la naturaleza… se obtiene salud y felicidad que no pueden encontrarse entre muros.»

Robert Baden-Powell, Escultismo para Muchachos

Esta experiencia cobra un valor aún más profundo cuando se la contempla desde la misión redentora de la Orden de la Merced. En una época atravesada por nuevas formas de esclavitud, el escultismo se convierte en una herramienta concreta de prevención, acompañamiento y promoción. El vínculo cercano entre adultos educadores y jovenes protagonistas, la fraternidad que nace de la vida compartida y la construcción de una comunidad educativa basada en la confianza ayudan a fortalecer la autoestima y a despertar la convicción de que cada persona posee dones y capacidades para construir su futuro prometedor.

«El objeto de convertirse en un Scout eficiente y capaz no es solamente para gozar aventuras, sino para lograr ser útiles para ustedes, para su país y poder servir a sus semejantes cuando necesiten de ayuda.»

Robert Baden-Powell, Escultismo para Muchachos

La experiencia del Grupo Scout Nuestra Señora de Buenos Aires no es un hecho aislado. Forma parte de una amplia red de grupos scouts, comunidades educativas y obras apostólicas presentes en distintos rincones del país que comparten una misma vocación: hacer presente el amor redentor de Cristo a través de espacios que cuidan, educan y promueven la dignidad humana. En cada reunión de patrulla, en cada servicio comunitario, en cada fogón y en cada campamento, sigue viva esta misión compartida de dar la vida con alegría por quienes hoy sufren cautividad, sembrando esperanza, confianza y libertad en las nuevas generaciones.

¡Los Scouts de La Merced estamos siempre listos para servir!