En una de las comunidades que acompaña la familia mercedaria de Estancia Yucat se celebró la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, manteniendo viva una histórica y querida devoción.
Así nos lo cuenta Adriana Córdoba: «Desde hace varios años, en la localidad de Arroyo Cabral —más precisamente en la Estancia Villa Fiusa— celebramos con profundo fervor la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, una tradición que ha perdurado en el tiempo y qe sigue reuniendo a la comunidad en torno a la fe y la fraternidad.
Ana Fernández recuerda con cariño los años 60: “Cuando llegué al campo en 1964, ya se hacía el Triduo. En esos años estaba el Padre Rossi. Las celebraciones eran jueves, viernes y sábado, y el domingo hacíamos la procesión. Las mujeres cargábamos la imagen del Corazón de Jesús, cruzábamos la ruta y volvíamos al templo. Después de la misa, nos juntábamos todos a comer arroz con pollo. Era una fiesta muy linda y con mucha convocatoria.”
Con el paso del tiempo y la llegada de nuevos sacerdotes, la fiesta fue tomando otras formas. Nené Strosi recuerda que ya en los años 90, con el Padre Conti a cargo de la estancia, se sumaba a la celebración el Padre Verde —quien venía desde Mar del Plata—. Durante su estadía, no solo acompañaba las celebraciones sino que recorría casa por casa visitando a todos los que vivían en la estancia y en la colonia.
Más adelante, con el Padre Diez, Marcela Pastori (actualmente vive en Villa Fiusa) nos cuenta que se reorganizó el Triduo: pasó a celebrarse viernes, sábado y la procesión el domingo, teniendo en cuenta el frío del mes de junio y la cantidad de mamás que llegaban con sus hijos en moto. También se reemplazaron las cenas por el tradicional chocolate comunitario, que con el tiempo se volvió un gesto esperado y cálido para compartir en comunión.
Este año, la fiesta del Sagrado Corazón volvió a reunirnos con alegría y devoción. Contamos con la presencia del Padre Fr. José Luis Mercado y los novicios, quienes animaron tres días de oración profunda y encuentro fraterno. Durante las celebraciones participaron los chicos de catequesis de Primera Comunión y Confirmación, así como toda la comunidad de Villa Fiusa.
La procesión, la Eucaristía, los momentos compartidos, el chocolate caliente y la calidez de los abrazos fueron el reflejo de una devoción que sigue viva, que se renueva año tras año y que nos recuerda que en el Corazón de Jesús cabemos todos».








