Desde este sábado 9 de mayo, los miembros de la comunidad parroquial de Nuestra Señora de La Merced de Ranelagh, María Isabel Ranzanz, conocida como “Meneca” y Carlos Rizzo, integran la Provincia Mercedaria Argentina como “Hermanos de la Primera Orden”.
En la Eucaristía, celebrada con especiales gestos fraternos y gran emoción, se les otorgó la “Carta de Hermandad”. Como signo de este nombramiento recibieron el cuadro con la resolución y una medalla de Nuestra Madre con sus nombres y el título de Hermanos de la Primera Orden.
El texto de esta determinación, indica que “Fray Emilio Fernando Córdoba Martín, O. de M. Superior Provincial de la Orden de La Merced en Argentina, en atención a lo decidido por unanimidad en el seno del Consejo Provincial celebrado en Córdoba el 19 de diciembre de 2025, por las presentes letras resuelve que María Isabel Ranzanz y Carlos Rizzo sean admitidos en la Familia Mercedaria Argentina como Hermanos de la Primera Orden y gocen, mientras exista nuestra Orden, de todos los bienes espirituales y puedan despedirse de este mundo portando la medalla de la Madre de La Merced, que en este acto le entregamos”.



¿Qué son las Cartas de Hermandad?
Las Cartas de Hermandad fueron muy comunes en la Iglesia desde el siglo IX. Con el tiempo, tomaron diversos modelos conforme al momento histórico. Estas “alianzas” solían darse entre los monasterios y alguna familia o grupos familiares, con otros monasterios y hasta comunidades enteras. También podían concertarse con sacerdotes y fieles particulares. Desde siempre expresaron la búsqueda de ser familia, de vivir la unidad de espíritu y de establecer lazos de caridad y asistencia mutua. Especialmente las Cartas de Hermandad representaron uniones espirituales de oraciones y sufragios.
Hoy las Cartas de Hermandad siguen alentando y reconociendo gestos de fraternidad y unidad espiritual. Como expresó el padre Emilio durante la ceremonia en la oración de bendición de Meneca y Carlos, “sean admitidos en la familia mercedaria para imitar a Cristo con mayor fidelidad. Así apoyados en la protección solícita de María Nuestra Madre; de San Pedro Nolasco y de todos los santos; y alentados por el ejemplo de los hermanos perseveren en su santo propósito”.



La alegría de la comunidad
En la cuenta de instagram de la parroquia, @la_merced_ranelagh; así expresaron el gozo de lo vivido:
“Si me aman, cumplirán mis mandamientos.” (Jn 14,15)
En este VI Domingo de Pascua, el Evangelio nos invita a vivir el amor a Jesús a través del servicio, la fidelidad y la entrega cotidiana.
Como comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de la Merced de Ranelagh, compartimos una celebración muy especial, dando gracias a Dios por tantos momentos de fraternidad y encuentro.
Con mucha alegría celebramos el cumpleaños del Padre Balú, y también la entrega de la Carta de Hermandad Mercedaria a Meneca y Carlos Rizzo, en reconocimiento a sus años de compromiso, servicio y amor por la Orden de la Merced y nuestra comunidad parroquial.
Damos gracias por cada persona que, desde la sencillez y el corazón, hace vida el Evangelio en nuestra parroquia. Que el Espíritu Santo siga guiando nuestros pasos y fortaleciendo nuestra comunidad.



Meneca, ¡Hermana ee la Primera Orden!
Maria Isabel Ranzanz, más conocida como Meneca, desde hace más de dos décadas es el rostro y corazón de «Cáritas», en nuestra querida Comunidad de Ranelagh.
Actualmente también dedica sus días a lo que ella llama asistencia solidaria: preparar y servir un plato de comida caliente a quienes más lo necesitan.
Las familias carenciadas o en situación de calle la conocen por su sonrisa cálida y su manera tranquila de recibir a toda esa gente sin preguntar, ni enjuiciar.
Para Meneca, asistir no es solo dar de comer, es mirar a los ojos, escuchar y hacer sentir que nadie sobra en este mundo. Quienes trabajan con ella destacan su constancia silenciosa. Siempre dispuesta para ayudar, dar consejos y acompañar a quien lo necesite.
Meneca no busca reconocimiento, su pago es ese gracias bajito de aquellas personas a las que ellas asiste en la Capilla San Roque González, Cáritas y el Hogar Refugio Padre Jorge Novak.
En un tiempo donde se vive de prisa, ella prefirió quedarse y servir, y con eso alimenta mucho más que el cuerpo, alimenta la dignidad.



Carlos, ¡Hermano de la Primera Orden!
Carlos Rizzo es un servidor incansable de la Comunidad Parroquial de Nuestra Señora de la Merced, demostrándolo desde chico, cuando ya acompañaba como monaguillo en las Celebraciones.
Cómo ministro de la Eucaristía, llevó a Jesús no solo en el altar, sino a la casa de los enfermos y a quienes no podían acercarse al templo. Su paso por la Pastoral de la Salud marco a mucha gente, acompañando con una palabra justa, un oído atento y una fe que sostenía en los momentos difíciles.
Durante años dio charlas pre-bautismales, preparando a padres y padrinos con claridad y cercanía, señalando siempre que el sacramento del bautismo es la puerta grande para ser un nuevo integrante de la familia de Dios.
Cuando la Parroquia lo necesitó no dudó en celebrar la Palabra, con respeto y preparación mantuvo viva la mesa de la Palabra cuando no había sacerdotes disponibles.
Carlos, junto a su querida esposa Cecilia, formaron una familia numerosa, bien constituida, de esas que son raíz y sombra para los demás. Su testimonio no quedo guardado en su casa, ya que algunos hijos y nietos colaboran hoy y son miembros de la Parroquia, siguiendo ese camino de servicio que vivieron desde chicos.
También dejó huella en el grupo de «Viejos Lobos», era el referente que preparaba los guiones para las misas que a ellos les correspondía, nada librado al azar, todo pensado para que la fe se haga vida.
Quienes lo conocen hablan de su constancia, su humildad y el sentido del deber. Nunca buscó figurar, pero siempre está. Donde hay que poner el hombro, aparece Carlos.
Su modo de servir, enseña sin discursos, con fidelidad, con familia y con amor a su comunidad Mercedaria y a la Iglesia.

