Cada 19 de marzo celebramos con gozo y gratitud el aniversario de nacimiento de Fr. José Leon Torres, religioso mercedario argentino que fue declarado Siervo de Dios tras la apertura de su causa de canonización el 26 de abril de 1957, y posteriormente proclamado Venerable el 26 de marzo de 1994, al reconocerse sus virtudes heroicas.
Como familia mercedaria, damos gracias por la riqueza del legado del Padre Torres, quien a los 27 años de edad fue nombrado Vicario General de la Provincia Mercedaria Argentina. A lo largo de su vida fue elegido Superior Provincial en seis períodos, y además nombrado Vicario General de la Orden.
Se lo reconoce como “el restaurador de la Orden Mercedaria en Argentina”, ya que revitalizó dos columnas fundamentales: la vida de piedad junto al ejercicio de la vida comunitaria y la capacitación teológica de sus miembros. Continuó una profunda reestructuración de la vida religiosa iniciada por el padre Lorenzo Morales, y logró restablecer la vida en común y las pautas esenciales de la convivencia religiosa. Esto generó en los años sucesivos el resurgimiento de la Orden y el florecimiento de las vocaciones.


El Padre Torres se preocupó asimismo por elevar el espíritu de piedad de sus religiosos y por su enriquecimiento cultural. Un notable incremento de las vocaciones lo animó a reclamar las casas, templos y conventos mercedarios que por diferentes circunstancias históricas habían pasado a otras manos.
Fue un hombre de Dios que vivió con sencillez, mansedumbre y bondadosa confianza en todos. Tenía la autoridad del maestro porque aportaba a las decisiones el impulso de su ejemplo, la luz de su experiencia y el vigor de su palabra siempre elocuente, oportuna y cercana.
La grandeza de su alma se dejó ver en la juventud de su espíritu y en la robustez soñadora de su inteligencia, con las que maduró grandes proyectos e ideales dinámicos. Los más grandes: la revitalización de la Orden Mercedaria en Argentina, la fundación de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús y la evangelización liberadora de la niñez y la juventud.


Su infancia y juventud
Sobre el nacimiento de Fr. José León Torres, el contexto familiar profundamente religioso, y la entrada a la Orden de La Merced en el Convento Máximo de San Lorenzo Mártir de Córdoba, compartimos un fragmento de la publicación “Venerable Padre León Torres, inquebrantable testigo de la fe”, de la Colección Familia Mercedaria, con textos de la Hermana Lidia Di Bernardo:
Los Torres, una familia religiosa
El serranito de Luyaba
“Luyaba, ubicada en el Departamento de San Javier, es una de las zonas serranas más fértiles, regadas por numerosos arroyos, donde las huertas producen verduras espléndidas y más abajo se dan los bosques de algarrobos y quebranchos. Tierras con fragancia a orégano, tomillo y peperina.
Gregorio Torres y Margarita Rivero –cordobés él, puntana ella, radicados hacía tiempo en aquella zona– formaron un hogar en este poblado y tuvieron ocho hijos. Don Gregorio fue Juez de Agua entre 1843 y 1844, y de su preparación quedan como testigos su buena letra, ortografía y redacción.
José León nació el 19 de marzo de 1849 y recibió el primer sacramento de manos del “bautizador” Santiago López, como era costumbre en aquellos lugares donde no hay sacerdotes, para luego llevarlo al párroco el 11 de junio, ocasión en que el Padre José
Andrés Vázquez de Novoa le impuso el bautismo solemne, como lo atestiguan los libros parroquiales de Villa Dolores.
De la familia Torres, dos hijas –Josefa y Rosalía– ingresaron como religiosas de las Esclavas de la Madre Catalina Rodríguez y un hijo, Avertano, llegó a ser diputado provincial a principios de 1900”.


A la edad de 14 años, el joven Torres viajaba con su madre, Doña Margarita, a Córdoba; allí trabajó un tiempo en el comercio del Sr. Centeno.
Encontrándose en la ciudad de Córdoba, José León sintió el llamado del Señor y pidió ingresar al Convento de la Merced…
Hoy sabemos que quienes caminaron junto a él, encontraron siempre en su palabra y su presencia al Padre, al Hermano y al Amigo.


