La comunidad de la Capilla Niño Jesús de la parroquia San Pedro Nolasco de Tucumán celebró su fiesta patronal.
Desde la familia mercedaria, nos cuentan cómo vivieron este tiempo de misión, oración y festejo con los vecinos y fieles devotos, especialmente los niños.
“Comenzamos a prepararnos con un Triduo en honor al Divino Niño, los días 6, 7 y 8 de agosto. Como signo de Iglesia en salida, rezamos el Triduo en diferentes puntos de misión que sostienen nuestros proyectos sociales: el Jardín de la Capilla Niño Jesús, la Escuelita de Fútbol Armen-Gol y la Unidad Pastoral Santa Eulalia, en el barrio del Llanto.
El día 9 de agosto en la Solemnidad del Niño Jesús, realizamos la Procesión con una peregrinación de los niños de la Catequesis de toda la comunidad parroquial junto a las familias y vecinos. Posteriormente se realizó la Santa Misa y Consagración de Niños a Jesús en la capilla”.
La capilla Niño Jesús está ubicada en la intersección de calles Ayacucho y López Mañán en el Barrio Sur de San Miguel de Tucumán.
Cecilia Ruiz, catequista de la comunidad, comparte su vivencia: “La fiesta del Niño Jesús es lo que más espero en el año, ya que siento que la catequesis es la columna vertebral de la Iglesia, y los niños son semillas a las que hay que cuidar y por otro lado, procurar, nosotros los más grandes, ser buena tierra para ellos.
El Niño Jesús es todo en mi vida ya que crecí allí, me bautizaron, hice mi primera comunión, mi confirmación y hoy por suerte tengo la dicha de servir en mi comunidad. Es mi familia, es mi barrio, son mis vínculos, es inevitable no lagrimear en cada procesión con tantos niños, sus colores y su alegría, y también es reconfortante porque entre ellos va el Niño Jesús peregrinando”.
Maby Ávila, servidora de la Capilla Niño Jesús también expresa su sentir: “Como una integrante más de la gran comunidad de Capilla Niño Jesús, viví una fiesta patronal con mucho Amor, compromiso y gran emotividad. Esos son los sentimientos que brotan en mí al ver la participación alegre y dispuesta de tantos niños. El fuego del Espíritu Santo se sintió presente en el calor que emanaba la euforia de la unión y el Amor hacia Nuestro Niño homenajeado. !!!”
¡Oh Niño amable de mi vida,
consuelo de los cristianos,
la gracia que necesito tanto
y que hace que sienta desesperación y agobio,
pongo en tus benditas manos!
¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús,
yo te amaré siempre con toda mi alma!
Amén













