Merced

En el Día de la Madre, compartimos el testimonio de Silvia Martínez, mamá de Fray Matías Bellanich. Compartimos su experiencia abrazando y acompañando la vocación de su hijo, y junto a ella saludamos y agradecemos a todas las madres.

“Hola a todos, querida familia mercedaria y en especial a todas las que ejercen en sus vidas, el Don de la maternidad, en sus diversas formas, las que los concebimos en nuestros vientres, las madres del corazón y las que por diferentes situaciones desempeñan en sus vidas este maravilloso Don…

En mi caso, como siempre digo “madre por partida doble” al haber dado a luz, hace cuarenta y cuatro años, a mellizos, una hermosa parejita, Melina Gabriela y Matías Javier, agradecida a Dios y a Nuestra Madre por sus vidas…

Como mamá de Fr. Matías, y como familia nos sentimos bendecidos por su vocación y consagración religiosa… su abuela materna, siempre decía, que una vocación en la familia, era una bendición…

Dios ha llamado a mi hijo a abrazar el camino de la vida religiosa, allá por el 2006 ingresa a la Orden.. y antes de entrar, decidió ir a Concordia, nuestra ciudad natal, también a contar el nuevo camino que iba a emprender, y lo acompañé en este viaje, cargado de entusiasmo y esperanzas… y su testimonio también pudo haber servido para otros chicos o chicas que están por avanzar por esta nueva senda de fe…

Siempre mi función fue la de escuchar, acompañar y rezar, sabiendo como hijo, que su mamá siempre iba a estar para sus mellis.. las madres sabemos que los hijos no son nuestros, sino que los encaminamos para la vida… como nos pasó a nosotras también, que nos fuimos de nuestras casas maternas… porque uno siempre de alguna u otra manera, cuando ya son grandes, también estamos presentes, con un mensajito, una palabra, un gesto de amor…

Cuando nuestros hijos eran pequeños, recuerdo cuando ellos nos pidieron que les enseñemos a rezar el Rosario, pero a medida que fueron creciendo nunca habían estado en un grupo de jóvenes… esto recién comienza de grandes, cuando se vienen a estudiar a Córdoba, a la Universidad Nacional de Córdoba, Matías comienza Cine y Televisión, y Melina Comunicación Social. 

Ingresan en el grupo de jóvenes de la Basílica de la Merced, comienza Matías a participar de las misiones de la Fraternidad Juvenil Mercedaria y seguramente allí se empezó a gestar su vocación religiosa, volvía muy feliz de las misiones. 

La verdad que nunca me imaginé que Matías, sería llamado por Dios para esta consagración en la Orden de la Merced, pero claro, el carisma liberador, y el legado de Nolasco, abrazaron su cuerpo y alma, en su búsqueda de ser feliz en esta vida… Y Dios siempre sabe, lo que es bueno para cada uno… y siempre como mamá y como familia lo apoyamos en su discernimiento, respetando su elección y acompañándolo con mucha alegría en su consagración como hermano mercedario.

Lo bueno es que pudimos estar siempre con nuestros lazos familiares muy fortalecidos en este camino de desafíos, preocupaciones, compartidas, alegrías, emociones, dolores, que es la vida misma, siempre esperanzados en la fe, y juntos en las buenas y las malas, agradeciendo siempre a Dios y Nuestra Madre, por la vida consagrada de Matías y por toda nuestra familia. 

En este día especial de la Madre, para las que somos madres de consagradas y consagrados, demos gracias por la bendecida vida de nuestros hijos, y por una bendición para nuestras familias, que siempre estamos apoyándolos, acompañándolos, cuidándolos de corazón, con nuestras oraciones, esperanzas y nuestra fe.

Y para todas las madres, este Día de la Madre, es una ocasión para reflexionar sobre el rol invalorable que desempeñamos las madres en las familias y en la sociedad, buscando siempre el bienestar de nuestros hijos, con esperanza y amor que perdura de generación en generación.