Hoy nos cuenta su historia vocacional Fray Sijú, sacerdote mercedario de la India.
“Quiero compartir con ustedes mi historia, no porque sea extraordinaria, sino porque es una historia sencilla donde Dios actuó con paciencia y amor. Mi nombre es P. Siju (George) Ottathengungal.
Nací el 9 de enero de 1977 en India Provincia Kerala, Kumbalam y fui bautizado el 30 de enero de 1977 en la Parroquia San José Kumbalam. Soy hijo de Xavier y Elizabeth. Somos seis hermanos, y una de mis hermanas es religiosa en el Convento María Dolorosa en Italia. El 18 de junio de 2023 mi padre partió a la Casa del Padre, dejándonos un gran testimonio de fe y trabajo.


Pertenezco a la Orden de la Merced (Padres Mercedarios) y actualmente realizo mi misión en la Provincia Mercedaria de Argentina, en Tucumán, como Vicario Parroquial y responsable del Comedores San Pedro Nolasco y La Candelaria. En 2024 celebré 25 años de mi Primera Profesión Religiosa y el 3 de enero 2026 celebré 20 años de mi Ordenación Sacerdotal. Mis compañeros Fray Martin Superior delegado de India y Fray Jaison Maestro de estudiantes en Roma.
Mi camino vocacional comenzó de manera sencilla. Después de terminar la escuela secundaria a los 15 años, trabajé como carpintero y pescador. En ese tiempo de trabajo y vida sencilla, el Señor comenzó a tocar mi corazón. Un año después, mi párroco, el P. Joppen, me habló sobre la vocación sacerdotal. Esa conversación sembró una inquietud profunda en mí. Compartí esta inquietud con mis padres, quienes me apoyaron generosamente.


En 1994 visité por primera vez a los Padres Mercedarios, que recién comenzaban su comunidad en India, Kerala ese año. Conocí al Superior, el P. Vincenzo Pennella, quien me invitó a participar los fines de semana para conocer la vida religiosa. Con perseverancia asistí cada fin de semana. Allí fui descubriendo la alegría de la vida comunitaria, la oración compartida y el espíritu mercedario de entrega y servicio.
En junio de 1995 ingresé como postulante junto con otros cuatro jóvenes. Luego vinieron los años de formación: estudios, pre-noviciado, y después noviciado (1998) y el 13 de mayo de 1999 hice mi Primera Profesión Religiosa. Después de siete años de formación en Filosofía y Teología, el 25 de junio de 2005 hice mi Profesión Solemne. Fui ordenado diácono el 12 de septiembre de 2005 y sacerdote el 3 de enero de 2006.


En mi ministerio he servido como Maestro de Novicios (2006–2009), como Superior y Párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (2009–2015), como Ecónomo de la casa de postulantado (2015–2017), y desde 2017 estoy en misión en Argentina. También en (2021–2022) realicé un curso y obtuve el Diploma de Chef Internacional, lo cual me ha ayudado especialmente en el servicio a los comedores y en la atención a los más necesitados.
Mirando mi camino, reconozco que las personas que más me ayudaron fueron mis padres, mi párroco y mis formadores mercedarios. Ellos me enseñaron la importancia de la perseverancia, la humildad y la disponibilidad. Hoy soy quien soy gracias a la fidelidad de Dios, a la vida comunitaria y al espíritu mercedario de servir y liberar.


Mi sueño para las vocaciones mercedarias en Argentina es que muchos jóvenes puedan descubrir la belleza de la vida consagrada y no tengan miedo de decir “sí” al Señor. Sueño con comunidades alegres, fraternas y misioneras, donde los jóvenes encuentren testimonio auténtico, cercanía y acompañamiento. Sueño con una Orden que siga siendo signo de esperanza, especialmente para los más pobres, los que sufren y los que necesitan ser liberados.
Queridos jóvenes, si sienten una inquietud en el corazón, no la apaguen. No tengan miedo de preguntar, de acercarse a un sacerdote, de hacer una experiencia en una comunidad. La vocación no es perder la vida. La vocación es encontrar el verdadero sentido de la vida. Si yo, un joven carpintero y pescador, pude decir “sí”, ustedes también pueden.
Dice el Papa Francisco, “Dios no llama a los perfectos; llama a los disponibles.” Recen. Escuchen. Confíen. Y si el Señor los llama, no tengan miedo de responder: “Aquí estoy, Señor.” … Que María de la Merced acompañe y proteja a cada joven que siente la inquietud vocacional, y que el Señor siga regalando nuevas y santas vocaciones para la Iglesia y para nuestra querida familia mercedaria”.

