¿Dónde está tu hermano?
Gn. 4,9
Aquí estoy Señor, ¡envíame a mí!
Is. 6,8
Junto a toda la familia mercedaria, caminamos el Trienio Vocacional de la Orden de la Merced en Argentina. En este hermoso desafío, proponemos proyectar un diálogo entre dos citas bíblicas conocidas; dando continuidad al “¿Dónde está tu hermano?” que acompañó al último Capítulo Provincial y orienta el presente período; y sumando una respuesta vocacional: “Aquí estoy Señor, envíame a mí!”
- “¿Dónde está tu hermano?” Gn. 2,8.
En el relato del libro del Génesis, después de que Caín y Abel presentan ofrendas a Dios, Caín, movido por los celos y la ira, asesina a Abel. Dios confronta a Caín, preguntándole por su hermano.
La pregunta de Dios a Caín no es una búsqueda de información, sino una confrontación. Es el mismo Dios que hoy nos interpela desde el clamor de los cautivos y cautivas de este tiempo. Nos desafía a reflexionar sobre nuestra propia responsabilidad hacia nuestros hermanos y nos envía a salir, visitar y redimir.
Como familia de la Orden de la Merced en Argentina, siguiendo el estilo de San Pedro Nolasco y de la mano de Nuestra Madre de la Merced, sentimos en este tiempo el desafío de una hermandad abierta, donde nadie queda afuera y en la que los vínculos favorecen la fraternidad convocada a redimir.
- «¡Aquí estoy, Señor, envíame a mí!» Isaías 6:8
Esta conocida frase, que se ha convertido en un ejemplo de entrega y disponibilidad para la obra de Dios, se encuentra en el contexto de una visión donde el profeta Isaías ve la gloria de Dios y es purificado de su pecado. Después de esta experiencia, Dios pregunta «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?». Isaías, motivado por su vivencia y la gracia recibida, responde con prontitud y disposición, ofreciéndose para la misión que Dios le presente.
Es una respuesta que revela la disposición total para servir a Dios. Refleja la humildad de saberse “misericordiado” y el deseo de responder con su vida el llamado divino.
Ahora Isaías, es llamado a ser portador de esa misericordia a los demás.
Esta expresión de disponibilidad como misionero de la merced de Dios para cada uno representa la espiritualidad mercedaria. Implica el reconocimiento de la propia pequeñez y la grandeza de Dios, y nos lleva a caminar en apertura y entrega para seguir la llamada divina, ofreciendo la propia vida por la libertad de los cautivos.
Así, guiada por el Equipo de Pastoral Vocacional, junto toda la familia de la Orden de la Merced en Argentina caminamos en la misión redentora propia del carisma. Desde la libertad que brota de la Palabra de Dios nos disponemos a ayudar a cada persona a escuchar la voz de Dios en lo profundo de su corazón, a través de la oración, el acompañamiento espiritual y la vida comunitaria.
Fortalecemos en este tiempo, desde una mirada eclesial y mercedaria el gesto de promover procesos de maduración personal y espiritual, confiando en que todo llamado auténtico es una invitación a seguir a Cristo liberador, sirviendo a los cautivos de hoy con generosidad y entrega.










